Este artículo lo escribo en respuesta a Alfredo Serrano y su explicación de lo que sucede en la economía venezolana, según la publicación https://actualidad.rt.com/opinion/alfredo-serrano-mancilla/258741-pruebas-crimen-economico-venezuela.
Aunque este régimen hace años que no merece consideraciones sobre “racionalidad económica” pues cada vez es más evidente que se trata de un proceso de destrucción intencional de la economía productiva venezolana para dominar a la sociedad a través de listas y tarjetas de racionamiento para comida y bienes básicos que resultan inaccesibles vía escasez e hiperinflación, vale la pena comentar, para lectores bienintencionados y potencialmente incautos, lo siguiente:
1. En respuesta a los puntos 1 y 2 del artículo del Sr. Serrano, sobre las evaluaciones de riesgo y el default de la deuda en Venezuela. Dice es Sr. Serrano que no hay racionalidad económica detrás de las evaluaciones de riesgo porque Venezuela ha venido pagando su deuda externa. La falacia detrás de este argumento es que las mediciones de riesgo que permiten la clasificación de la deuda privada y soberana en el Mundo se hacen simplemente considerando si la empresa o país ha pagado o no su deuda. La evaluación del riesgo es una consideración sobre los elementos futuros de esa cancelación. En el caso de la deuda soberana se hace sobre variables macroeconómicas que permitan considerar la posibilidad de disponer los recursos para el pago y, adicionalmente, la posibilidad de que disponiendo de los recursos un gobierno pueda decidir pagar o no por razones políticas. En el caso de Venezuela, lo curioso es que muchos economistas serios hace tiempo (2015 y 2016) que venían planteando la necesidad de reestructurar la deuda, porque el gobierno seguía pagando intereses y amortizaciones brutales en comparación con el ingreso nacional y la disponibilidad fiscal, mientras se compensaba este esfuerzo con una draconiana reducción de importaciones de bienes y servicios que se unía a una aún más dura reducción de ingreso de capitales extranjeros (acentuando la dramática situación del sistema productivo, que tuvo que detener operaciones en industrias y comercios por falta de insumos, repuestos y bienes finales). Una política más acertada del manejo de la deuda era necesaria. Sin saber cuál es el consejo que el Sr. Serrano le daría a Maduro sobre este asunto, no es menos cierto que este pago “contra natura” en términos de balance económico, se fue cumpliendo mientras la economía venezolana estaba en la más grave recesión (ahora depresión continuada) de su historia. Algunos más suspicaces, piensan que este cumplimiento automático de los pagos de deuda trasluce la posibilidad de que los tenedores de esta deuda incluyan a altos personeros del gobierno y sus testaferros. No olvidemos que buena parte de esta deuda fue contraída en bolívares intensamente sobrevaluados, con bonos que eran pagaderos en dólares y a tipos de interés que reflejaban ya, en época de bonanza, una evaluación extraordinaria de riesgo, haciendo inmediatamente multimillonarios a los que accedieron a estas emisiones, en su mayoría banqueros y especuladores. Otro elemento que condiciona la evaluación crediticia venezolana deriva de ¿en qué se invirtieron esos recursos? Muchas veces supusieron simples ejercicios de privatización perversa de estos recursos, dirigiéndolos a procesos de importación fraudulenta (gracias al control único del Estado se importó toda clase de “millonadas” que nunca llegó al país o que lo hizo con sobre facturaciones miles de veces por encima del precio de mercado). La otra parte de este asunto es si cabe anticipar una situación de “no pago” para estos bonos por parte de PDVSA y de la República. No hay que ser muy entendido para hacer este anticipo. Por eso el valor de esta deuda se ha mantenido en el rango de bonos basura desde hace años, facilitando ejercicios de especulación financiera a través de recompra para todo el que tenga la información precisa sobre sus pagos y reestructuraciones. Cuando las agencias de evaluación consideraron el “default selectivo” fue simplemente porque se cumplieron los parámetros que definían este proceso. Si llegadas las 12 del mediodía del día de vencimiento no hay depósitos efectuados, se activan las cláusulas con período de gracia de 30 días y si vencidos esos 30 días no hay constancia clara de esos depósitos, se considera deuda impagada. Si algunos pagos se han estado haciendo y otros no, eso es default selectivo. La supuesta reestructuración que llevó al gobierno venezolano a convocar a tomadores de bonos el mes de noviembre pasado, supuso el acercamiento de representantes para menos del 20% de estos bonistas y nada especial surgió de esas reuniones, aparte de los mensajes políticos sobre la guerra económica que pregona Maduro y el Sr. Serrano. Esas reuniones, de por sí, ya son señal clara de un default.
2. Sin duda la posición de Donald Trump y de EEUU en este asunto ayuda poco, como tampoco ayudaron 50 años de bloqueo a democratizar Cuba. Pero a quien sí le ayuda es a Serrano y a Maduro, que olvidan que hace ya más de 2 años que no ofrecen información sobre PIB en Venezuela, violando la constitución que obliga a la publicación de la información de interés ciudadano, más allá de la interpretación que el gobierno asigne a esta información. Venezuela no está en recesión. Lo estuvo en 2014 y 2015. Pero desde que se encadenó el noveno trimestre en caída continuada del producto, a pesar de los repetidos anuncios de fin de año del Sr. Maduro y del propio Serrano en términos de recuperación económica porvenir, Venezuela está en la más agresiva depresión y descapitalización de su economía en período de paz desde que es país. Lo está, además, sin protección alguna de políticas públicas orientadas a compensar y revertir esta situación. Echar la culpa al bloqueo de EEUU es parte de un guión conocido y, por cierto, no producido por el Sr. Serrano, que en este sentido solo reproduce una estrategia diseñada en una isla cercana. No se debe olvidar, además, que el proceso de reestructuración de la deuda externa en Venezuela debe contar con el aval de la Asamblea Nacional. Al no poder dominar la Asamblea Nacional Maduro convocó una fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente que, desde que se constituyó, al igual que el Tribunal Supremo de Justicia armado a trasnocho en diciembre 2015 una vez que las autoridades de la Asamblea Nacional anterior supieron de su descalabro electoral, han venido legislando (nada de hacer una nueva constitución, es más fácil legislar y gobernar desde ese nuevo espacio de dominio total) como si la legítima Asamblea Nacional no existiese. El Mundo no es tonto y tiene dudas sobre nuevas emisiones de deuda que, más adelante, puedan ser desconocidas por nuevos gobiernos, dada la legislación que así lo indica. Apenas dos semanas después de los anuncios de Trump, ya la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente y el mismo Maduro hablaban de crisis económica en Venezuela por las medidas de Trump. Ahora no hay dinero para medicamentos por las medidas de Trump. Ahora ni las piernas de cochino que ha prometido el gobierno (a eso se reducen sus políticas públicas, sardinas en semana santa, piernas de cochino en diciembre, todo bajo carnets y listados de control sobre la adhesión partidista) llegan a los venezolanos por culpa del bloqueo económico y la guerra inventada por Chávez y de abuso continuo por Maduro y Serrano.
3. Buena parte de los bloqueos financieros internacionales a los que se refiere el Sr. Serrano son ciertos. Lo que no dice el Sr. Serrano es que detrás de estas operaciones no solo puede que esté la extensa garra imperial del Sr. Trump, sino la acción regulatoria de múltiples organismos internacionales sobre las cada vez más evidentes operaciones de blanqueo financiero de agentes vinculados a PDVSA y al gobierno venezolano. Desde hace más de 10 años, aún en época de bonanza, ya comenzaban a presentarse deserciones en altas esferas financieras y operativas del entramado político económico de este régimen, en las que se mezclaban iniciativas de blanqueo financiero sobre recursos derivados de la corrupción y en ocasiones también, se mezclaban operaciones de narcotráfico en proceso de investigación. Lo cierto es que si los europeos y muchos asiáticos tienen dudas sobre el origen de algunas operaciones financieras que pudieran tener activos subyacentes bajo control de sus legislaciones, no es extraño que se produzcan estas medidas cautelares, para desgracia de la operatividad financiera de PDVSA y la República. En medio de esta situación, Maduro inventó ahora el petro, una moneda basada en blockchain pero “garantizada” por una parte de la producción petrolera de ciertos campos en Venezuela, transgrediendo las leyes venezolanas y abriendo vías de escape a los capitales más especulativos y de origen dudoso que se han armado durante este proceso “revolucionario”. El petro es otro ejemplo de la combinación “fraude-ignorancia” de este entramado político dedicado a dominar Venezuela a través de su empobrecimiento.
4. El tipo de cambio paralelo, el único sometido a reglas de mercado en Venezuela puesto que cualquier otra transacción legal es hecha solo por el gobierno venezolano (desde hace más de 15 años) refleja una devaluación de 1.100.000% (un millón cien mil por ciento) con respecto al tipo de cambio legal. Hasta hace dos meses estuvo activo el enésimo intento del gobierno de generar un mercado controlado en el que hubiese asignaciones discrecionales -de ellos como propietarios del 95% de las divisas que entraban al país- hacia personas físicas y empresas, privadas y estatales, que requiriesen divisas y lo solicitasen. Ese último intento duró algunos meses y fue interrumpido más o menos abruptamente, dejando incluso sin liquidación múltiples asignaciones ya aprobadas y prepagadas por sus beneficiarios y se habló de “sacar el dólar de nuestras vidas” y se comenzó a informar de la cotización del barril venezolano en “yuanes” para sí recuperar soberanía, más “fraude-ignorancia”. Es verdad que el mercado de divisas y su precio, el tipo de cambio paralelo, es altamente especulativo en Venezuela. La responsabilidad sobre ello recae completamente en el gobierno que lo controla. Hace millonarios a los propietarios de divisas y este gobierno y sus agencias y testaferros dominan la lista. Una economía razonablemente planteada, con estímulos para la oferta, generación de confianza y manejo responsable, probablemente conocería tasas de cambio bolívar dólar a niveles mucho menores que las del mercado paralelo. Pero este mercado, como cualquier mercado opaco y especulativo, reacciona a las necesidades de divisas de todos los venezolanos, para repuestos, para comida, para medicinas, para casi cualquier cosa se requieren divisas en Venezuela y la oferta de estas divisas restringida a las listas que hacen PDVSA y la República. Es todo. Es un fenómeno conocido con anterioridad, al igual que la hiperinflación. Llevó a la dolarización en varios países, como medida de emergencia ante la incapacidad del Estado para actuar como padre responsable frente a su emisión monetaria. Si la tasa de devaluación del paralelo es mayor que la tasa de crecimiento de la base monetaria y de la liquidez, como dice el Sr. Serrano, es porque el cocktail de recetas fraude-ignorantes en esta ocasión, incluye graves agresiones a la producción local y, por tanto, shocks negativos de oferta, graves restricciones a las importaciones centralizadas y manejadas por el gobierno, graves distorsiones fiscales en un Estado ajeno a lo público, pero lleno de organismos productores que no producen nada y con una hacienda inauditable y pésimas condiciones para transmitir confianza, con lo que las expectativas sobre la moneda venezolana hacen el resto de la tarea devaluacionista. El bien más caro del mercado es el que no existe.
Nada de lo indicado en estos comentarios es conocimiento de alto nivel. Lo comentan los estudiantes de economía en cualquiera de las escuelas que aún forma chicos para la exportación. Solo es novedad para el aparato “auto referencial” del oficialismo bolivariano y de sus asesores (en este caso, pagado en euros).
sábado, 30 de diciembre de 2017
miércoles, 23 de marzo de 2016
¿A qué huele este pescado?
Durante esta semana santa, el gobierno nacional en Venezuela, activando varios ministerios y con el apoyo de varios gobiernos regionales y unidades operativas del ejército, lleva varios días abocado a ofrecer pescado a los venezolanos a precios solidarios. También se esfuerza mucho en divulgar todo lo posible este loable empeño, con anuncios permanentes en sus canales de tv, radio, prensa y reseñas frecuentes en los demás. El presidente maneja personalmente un camión que lleva pescado a la gente. Altos cargos militares reportan sitios, kilos, especies. Pareciera que un periodista que busque noticias hoy en día en la fuente gobierno, encontrará bien dispuesta la información sobre las cantidades, en kilos que se acumulan en prestigiosas toneladas, de toda clase de especies marinas habituales en las costas de Venezuela (algo en lo que insisten como valor adicional, redondeando el proyecto al tratarse de producción nacional, nada importado).
Creo que los venezolanos estamos acostumbrados a evadir los límites de la capacidad de asombro. Ya García Márquez ganó un premio nobel de literatura como máximo exponente del realismo mágico, sin que jamás ninguna de sus historias, por mucha fantasía que acumulasen, estuviese a la altura del tipo vivencias que tenemos por estas tierras.
Un gobierno que pasa por la peor debacle fiscal de los últimos cien años, con la peor inflación, desabastecimiento y deterioro de las capacidades productivas, en un sistema enrevesado de normas antieconómicas que pretenden concebir y dominar un nuevo sistema socialista de precios, que durante años financió la renta petrolera y que hizo creer a algunos que el socialismo de la abundancia y la buena vida existía como modelo de país, promoviendo y permitiendo a los administradores de turno liquidar un millón de millones de dólares sin prácticamente ningún aporte neto a la infraestructura y la capacidad productiva de un país que habita ciudades concebidas hace 70 años para la tercera parte de los habitantes que hoy albergan, colapsado en sus servicios públicos fundamentales, que es zarandeado por el Niño como si no hubiese habido modo de anticipar crisis de electricidad o suministro de agua, al menos hasta el nivel de nuestros vecinos; desbordado por la violencia que se instala como práctica cotidiana mientras los voceros del sistema de justicia abusan cotidianamente del concepto “garantizamos los derechos de los venezolanos”…En fin, un país en una severa crisis, comprometido en su gobernanza, tiene un gobierno, que abrió hace apenas algunos meses las primeras páginas del primer capítulo de algún manual básico de economía para no economistas, descubre su plan de ajustes para superar la situación:
- Subir el precio de uno de los tantos rubros que regala indiscriminadamente a la sociedad, la gasolina, para ponerlo ahora a una centésima parte de su costo, en vez de una cienmilésima, como lo tenía hasta ahora.
- Devaluar nuevamente el tipo de cambio oficial, sin dejar de mantener groseramente anclado una parte importante de la administración de divisas a través de un tipo de cambio que administra discrecionalmente el gobierno para hacer millonaria a la empresa y el empresario que acceda a esta entelequia de asignación rentista: el escasísimo dólar a menos de una centésima de su precio en mercado. Anclaje justificado por el suministro “a precio justo” de alimentos y medicinas para el pueblo (agradezcamos al mago Giordani este aporte sustancial a este guiso). Si los productores “amigos” que reciben semejante prebenda, producen realmente bajo una estructura de costos que considere semejante subsidio será, de cualquier modo, para que su producto (cuyo destino está completamente regulado por un sistema de administración y despachos industriales del gobierno) salga de su planta y, más temprano que tarde, se integre a la enorme red de contrabando nacional (que aquí llamamos bachaqueo). El doble efecto de esta políticas salta a la vista de todos menos del gobierno: por un lado, los administradores de turno de la golpeada renta petrolera se siguen haciendo millonarios, ahora con una cantidad de divisas mucho más restringida (y por ello debe ser un reto para el que reparte las cartas) y por el otro, los venezolanos de a pie, que a estas alturas deberían estar concentrados en su transición personal hacia el hombre nuevo socialista, se convierten en feroces comerciantes que aprovechan cualquier pequeño hueco de escasez (empezando por la escasez de información) para ganar un margen que les permita medio sortear la enorme diferencia entre sus ingresos salariales y la estructura general de precios de una economía que, entrampada y asediada en términos productivos, dependiente más que nunca de esa renta, se rige por el precio de acceso a los bienes importados en un mercado completamente seco de divisas (aunque esto último, obvio hasta para un niño de 12 años, es explicado a todos los adultos de Venezuela a partir de una iniciativa maquiavélica de intervención extranjera al “señalar”, desde una poderosísima página web, un precio falso para la divisa).
- Poner a PDVSA a cambiar las escasas divisas que recibe a un nuevo tipo de cambio intermedio (entre la entelequia y el mercado) que recibe el nonagésimo nombre de nuestros administradores de divisas –DITCOM, se llama este nuevo niño- y esperan descubrir así por qué no funcionó el SIMADI, antecedente bastante próximo de este nuevo aparato. Ciertamente, que PDVSA venda a 250 en vez de a 6,30 puede ser una gran ventaja para este enorme monstruo que maneja operaciones petroleras complejas, al mismo tiempo que ofrece soluciones en sectores tan diversos como vivienda, salud, alimentación y un largo etcétera de compromisos sociales superpuestos a su gestión industrial. Podría permitirle pagar a cientos de proveedores que pasan semanas y meses sin cobrar. Podría permitir al gobierno ensayar un corrimiento más o menos rápido hacia un tipo de cambio de equilibrio.
- Activar 12 motores, centralizando bajo la nueva VP económica la gestión del enorme sistema estatizado de producción, con miles de empresas confiscadas, compradas o creadas por la Revolución. La confianza en la capacidad del Estado para llevar producción efectiva a los anaqueles venezolanos dice mucho de la interpretación sobrevaluada que hacen los administradores de su propia gestión. Mientras, acceder a tubos de acero, envases plásticos, baterías de vehículo, llantas, repuestos, insumos para la construcción, harina de maíz, aceite comestible, café, inyectadoras o pañales, por señalar áreas en las que el gobierno posee capacidades industriales, reta las capacidades creativas del venezolano.
Luego de anunciado este ajuste, pasan los días y las semanas. La inflación amenaza con saltar del 200% al 500%, se decretan días libre extra en semana santa porque el sistema hidroeléctrico está severamente comprometido (y, juntando iglesias y babalaos, se reza por la lluvia) y el gobierno, mientras, vende pescado.
Despertamos de una nueva borrachera petrolera, con la peor resaca que el Monstruo recuerda y, con el sol de frente agujereando su cefalea, el piloto mira a los lados (pareciera que la balsa se desplaza a toda velocidad en los rápidos de un río) y pide abrir el manual de economía. La economía no es mala, le dice ahora a los suyos. Todo revolucionario debería conocerla, les invita. No le tengamos temor a la gerencia pública, anima. El capítulo XII del manual, pág. 162, está dedicado al tema de políticas de estabilización macroeconómica. Tiene un apéndice sobre experiencias de control de precios y otro sobre regímenes cambiarios. El dolor de cabeza impide pasar del tercer párrafo de esta introducción previa al capìtulo I, que le recuerda la etimología del asunto, del griego, administrar la casa.
¿Qué es lo que suena a lo lejos? ¿Una cascada? ¿Será que hay cascadas en este río? O será solo un zumbido del malestar…¿Cómo va la venta del pescado, ah? Atentos todos, no se nos vaya a pudrir después de semejante despliegue coordinado de fuerzas gubernamentales...
Creo que los venezolanos estamos acostumbrados a evadir los límites de la capacidad de asombro. Ya García Márquez ganó un premio nobel de literatura como máximo exponente del realismo mágico, sin que jamás ninguna de sus historias, por mucha fantasía que acumulasen, estuviese a la altura del tipo vivencias que tenemos por estas tierras.
Un gobierno que pasa por la peor debacle fiscal de los últimos cien años, con la peor inflación, desabastecimiento y deterioro de las capacidades productivas, en un sistema enrevesado de normas antieconómicas que pretenden concebir y dominar un nuevo sistema socialista de precios, que durante años financió la renta petrolera y que hizo creer a algunos que el socialismo de la abundancia y la buena vida existía como modelo de país, promoviendo y permitiendo a los administradores de turno liquidar un millón de millones de dólares sin prácticamente ningún aporte neto a la infraestructura y la capacidad productiva de un país que habita ciudades concebidas hace 70 años para la tercera parte de los habitantes que hoy albergan, colapsado en sus servicios públicos fundamentales, que es zarandeado por el Niño como si no hubiese habido modo de anticipar crisis de electricidad o suministro de agua, al menos hasta el nivel de nuestros vecinos; desbordado por la violencia que se instala como práctica cotidiana mientras los voceros del sistema de justicia abusan cotidianamente del concepto “garantizamos los derechos de los venezolanos”…En fin, un país en una severa crisis, comprometido en su gobernanza, tiene un gobierno, que abrió hace apenas algunos meses las primeras páginas del primer capítulo de algún manual básico de economía para no economistas, descubre su plan de ajustes para superar la situación:
- Subir el precio de uno de los tantos rubros que regala indiscriminadamente a la sociedad, la gasolina, para ponerlo ahora a una centésima parte de su costo, en vez de una cienmilésima, como lo tenía hasta ahora.
- Devaluar nuevamente el tipo de cambio oficial, sin dejar de mantener groseramente anclado una parte importante de la administración de divisas a través de un tipo de cambio que administra discrecionalmente el gobierno para hacer millonaria a la empresa y el empresario que acceda a esta entelequia de asignación rentista: el escasísimo dólar a menos de una centésima de su precio en mercado. Anclaje justificado por el suministro “a precio justo” de alimentos y medicinas para el pueblo (agradezcamos al mago Giordani este aporte sustancial a este guiso). Si los productores “amigos” que reciben semejante prebenda, producen realmente bajo una estructura de costos que considere semejante subsidio será, de cualquier modo, para que su producto (cuyo destino está completamente regulado por un sistema de administración y despachos industriales del gobierno) salga de su planta y, más temprano que tarde, se integre a la enorme red de contrabando nacional (que aquí llamamos bachaqueo). El doble efecto de esta políticas salta a la vista de todos menos del gobierno: por un lado, los administradores de turno de la golpeada renta petrolera se siguen haciendo millonarios, ahora con una cantidad de divisas mucho más restringida (y por ello debe ser un reto para el que reparte las cartas) y por el otro, los venezolanos de a pie, que a estas alturas deberían estar concentrados en su transición personal hacia el hombre nuevo socialista, se convierten en feroces comerciantes que aprovechan cualquier pequeño hueco de escasez (empezando por la escasez de información) para ganar un margen que les permita medio sortear la enorme diferencia entre sus ingresos salariales y la estructura general de precios de una economía que, entrampada y asediada en términos productivos, dependiente más que nunca de esa renta, se rige por el precio de acceso a los bienes importados en un mercado completamente seco de divisas (aunque esto último, obvio hasta para un niño de 12 años, es explicado a todos los adultos de Venezuela a partir de una iniciativa maquiavélica de intervención extranjera al “señalar”, desde una poderosísima página web, un precio falso para la divisa).
- Poner a PDVSA a cambiar las escasas divisas que recibe a un nuevo tipo de cambio intermedio (entre la entelequia y el mercado) que recibe el nonagésimo nombre de nuestros administradores de divisas –DITCOM, se llama este nuevo niño- y esperan descubrir así por qué no funcionó el SIMADI, antecedente bastante próximo de este nuevo aparato. Ciertamente, que PDVSA venda a 250 en vez de a 6,30 puede ser una gran ventaja para este enorme monstruo que maneja operaciones petroleras complejas, al mismo tiempo que ofrece soluciones en sectores tan diversos como vivienda, salud, alimentación y un largo etcétera de compromisos sociales superpuestos a su gestión industrial. Podría permitirle pagar a cientos de proveedores que pasan semanas y meses sin cobrar. Podría permitir al gobierno ensayar un corrimiento más o menos rápido hacia un tipo de cambio de equilibrio.
- Activar 12 motores, centralizando bajo la nueva VP económica la gestión del enorme sistema estatizado de producción, con miles de empresas confiscadas, compradas o creadas por la Revolución. La confianza en la capacidad del Estado para llevar producción efectiva a los anaqueles venezolanos dice mucho de la interpretación sobrevaluada que hacen los administradores de su propia gestión. Mientras, acceder a tubos de acero, envases plásticos, baterías de vehículo, llantas, repuestos, insumos para la construcción, harina de maíz, aceite comestible, café, inyectadoras o pañales, por señalar áreas en las que el gobierno posee capacidades industriales, reta las capacidades creativas del venezolano.
Luego de anunciado este ajuste, pasan los días y las semanas. La inflación amenaza con saltar del 200% al 500%, se decretan días libre extra en semana santa porque el sistema hidroeléctrico está severamente comprometido (y, juntando iglesias y babalaos, se reza por la lluvia) y el gobierno, mientras, vende pescado.
Despertamos de una nueva borrachera petrolera, con la peor resaca que el Monstruo recuerda y, con el sol de frente agujereando su cefalea, el piloto mira a los lados (pareciera que la balsa se desplaza a toda velocidad en los rápidos de un río) y pide abrir el manual de economía. La economía no es mala, le dice ahora a los suyos. Todo revolucionario debería conocerla, les invita. No le tengamos temor a la gerencia pública, anima. El capítulo XII del manual, pág. 162, está dedicado al tema de políticas de estabilización macroeconómica. Tiene un apéndice sobre experiencias de control de precios y otro sobre regímenes cambiarios. El dolor de cabeza impide pasar del tercer párrafo de esta introducción previa al capìtulo I, que le recuerda la etimología del asunto, del griego, administrar la casa.
¿Qué es lo que suena a lo lejos? ¿Una cascada? ¿Será que hay cascadas en este río? O será solo un zumbido del malestar…¿Cómo va la venta del pescado, ah? Atentos todos, no se nos vaya a pudrir después de semejante despliegue coordinado de fuerzas gubernamentales...
lunes, 6 de julio de 2015
Venezuela: pasado, presente y futuro
La situación
Venezuela intentó superar las dictaduras andinas con un modelo populista de conciliación que coincidió con una gran fase de expansión rentística petrolera. Se acentuó la urbanización del país en medio de una explosión demográfica y el sistema político no alcanzó para renovarse al ritmo que requerían los acontecimientos. A una primera etapa de modernización del Estado, del sistema productivo y de las relaciones sociales y culturales, continuó el pillaje de lo público, impuesto como sistema de interacción en un ambiente civil institucionalmente relajado, devaluada la justicia y creciendo un enorme cinturón de pobreza en las grandes ciudades al mismo ritmo que las cuentas en divisas de los promotores empresariales aliados al gobierno de turno. Como resultado, desde principios de los años 70, la devaluación, la inflación, la erosión del salario y el deterioro de lo público se instalaron para quedarse.
Una buena parte de Venezuela interpretó las fallas de este modelo en términos de justicia distributiva. Para entonces, el Estado enfermo era cada vez más inefectivo en ofrecer respuestas en términos de gestión pública. La enfermedad del Estado para ese momento era ya como la adicción a drogas duras de un adulto que dejó atrás lo mejor de su juventud, que al consumo de la sustancia adictiva debía añadir pésimos hábitos de higiene y alimentación, fallas orgánicas cada vez más frecuentes y un sistema nervioso central deteriorado. Un viejo que se trasnocha de parranda, pide prestado para consumir si no tiene, rompe platos y mesas, practica sexo irresponsable, se pelea con la gente, para luego caer agotado y levantarse al día siguiente con terribles malestares, pero sin recordar gran cosa de la última fiesta.
Sin embargo, la idea de país rico pero mal administrado se impuso en todas las organizaciones, las del estatus quo y las emergentes. Así, un liderazgo mesiánico, acorde con nuestra idiosincrasia caudillista y premoderna, ofreció curar al enfermo ¿con qué tratamiento?
El nuevo liderazgo, convencido de la majestad del enfermo y justificando sus padecimientos en las malas compañías y los antros nocturnos que le llevaban por malos caminos, propone que le demos más poder, más recursos, más responsabilidades, que el enfermo haga justicia y construya el bienestar para todos.
Una nueva fase de expansión petrolera –es decir, acceso barato a droga abundante- hizo ver hasta con gracia los nuevos relojes y trajes del viejo enfermo, los nuevos vehículos, los nuevos viajes. El pueblo llegó a creer que viajando uno viajábamos todos y, además, muchos se conectaron en la casa pintada de nuevos colores y llegaron a creer que era la nueva justicia que cambiaba el modelo, porque ahora ellos estaban adentro. Ahora los de antes no seguirían haciendo lo que hacían, nunca volverían. Ahora los nuevos harían la justicia ¿Cabía suponer que hiciesen algo diferente a los anteriores?
Ahora la resaca es de todos. El Estado venezolano, lleno de abalorios deteriorados, está más grave que nunca, sin droga suficiente para sus necesidades. Civiles y militares embobados por el vaho pernicioso del Estado enfermo dan gritos de soberanía y amor patrio, pero el desperfecto en torno a lo público es enorme. La última fiesta fue larga y los daños son muy costosos.
Control de daños
Hay una vieja técnica usual en el mundo de la ingeniería y seguridad industrial. Ante las situaciones más duras y difíciles de abordar se impone una mirada fría y serena para procurar evitar que un movimiento equivocado acentúe los efectos del problema. Control de daños.
Necesitamos darle una lectura crítica, pero positiva, a esta situación. Sin esto como requisito es muy poco probable que avancemos y siempre hay sótanos más oscuros y lúgubres debajo del que hoy nos alberga. Prácticamente no existen límites para una crisis en el ámbito de una nación. Su fin, a veces doloroso y sangriento, puede incluir la desmembración nacional, caer objeto del pillaje externo, fenecer como República.
¿Qué se puede hacer hoy? En principio establecer algunos parámetros de diagnóstico. Así, vale la pena destacar, en términos problema, lo siguiente:
- Venezuela tiene artificialmente atadas y golpeadas sus fuerzas productivas más formalizadas y tecnificadas, privilegiando la economía del contrabando. No es un resultado de la confluencia de mil factores, es una práctica institucional concreta del Estado, superpuesta en miles de herramientas legales que ubicaban el problema del lado equivocado.
- El Estado y sus instituciones económicas han perdido su capacidad de proteger el valor de la moneda y van a la zaga en su interés de proteger el salario como figura principal de remuneración productiva.
- Venezuela tiene un sistema de gestión pública desenfocado, concentrado en acumular empresas productivas en manos del Estado, para trasladar bienes y servicios privados con subsidios radicales a la población, sin distinción de nivel socio económico, al tiempo que se debilitan las infraestructuras y servicios públicos.
- Venezuela tiene un sistema de orden público débil, que permite la reproducción de mafias que cuestionan diariamente la autoridad del Estado y regulan la vida de los ciudadanos con diferentes formas de incentivos negativos y peajes (atracos y extorsiones diversas) sin grandes capacidades para la articulación de prevención y castigo desde los sistemas de resguardo y justicia.
Pero al mismo tiempo, en términos de fortalezas, aún se pueden identificar:
- Gente emprendedora y con suficientes valores como para distinguir cosas bien y mal hechas.
- Ciudadanos capacitados para trabajar en múltiples áreas.
- Recursos naturales con gran potencial de acompañar propuestas productivas.
- Aparato estatal con grandes capacidades infraestructurales en algunas áreas muy importantes de desempeño público, como atención médica y educación (especialmente primaria y universitaria), además de un gran despliegue territorial en la República, con múltiples edificios, oficinas y equipamiento, con potencial para recombinaciones de funciones que amortigüen el deterioro de lo público.
En función de ello, urge reordenar los elementos políticos y técnicos para que un gobierno se fortalezca en su capacidad de enfocarse en la producción de bienes y servicios públicos fundamentales, al tiempo que identifica y construye mecanismos de compensación dirigidos a los potencialmente más desfavorecidos por los ajustes económicos necesarios.
Venezuela como proyecto sustentable
En función de evitar que se acumulen y continúen los daños, se propone un plan de trabajo que considere 5 aspectos prioritarios:
A) Generar un programa macroeconómico coherente, que proponga y disponga una moneda fuerte (por ejemplo la divisa china, aunque mucho más sencillo y coherente sería el dólar) en legal y completa circulación por el territorio; un programa que reestructure la deuda pública, priorice el gasto de inversión en el ámbito público, rentabilice esa inversión hasta la cobertura de todos los costos involucrados en todos aquellos bienes y servicios producidos por el Estado que sean de consumo privado (por ejemplo la gasolina o el suministro eléctrico residencial y comercial). Un programa que abandone las ocupaciones del Estado en la producción de bienes y servicios en los que se produzca habitual competencia productiva por parte de los privados nacionales (alimentos, productos de higiene, repuestos, entre otros) e incorpore un sistema de compensaciones que incluya acuerdos con privados para subsidiar el acceso de los más desfavorecidos a bienes prioritarios y genere un programa concertado de industrialización volcado a la exportación.
B) Generar un programa de reestructuración y modernización del aparato estatal coherente, que permita incrementar y mejorar el perfil de desempeño de los servicios de justicia, policía, educadores, médicos y paramédicos, mientras se abandona gradualmente todo esfuerzo de producir bienes y servicios privados. Convocar los cargos públicos a concursos y limitar los cargos de confianza al 5% de la nómina estatal. Reducir la nómina del Estado un 40% y elevar los sueldos de los funcionarios a un nivel mínimo de 400 dólares. En una primera etapa privatización de compañías bancarias, de seguros, turísticas, de telecomunicaciones, de transporte, agrícolas, industriales no mineras. Aplicar pruebas de acceso y desempeño en toda la función pública. Más allá de los títulos académicos, establecer estándares de aplicación para las principales funciones públicas (educador, médico, paramédico, ingeniero, juez, fiscal, defensor público, contador, administrador, mecánico, electricista, entre otros). Al que las falle, ofrecerle un programa especial de recuperación de la profesionalización y si luego de un año, persiste la falla, desincorporarlo de la función pública durante 3 años hasta una tercera y definitiva prueba. Asegurar que los funcionarios públicos de alto nivel solo accedan a servicios públicos de salud y educación para ellos mismos y sus familiares directos en centros estatales, sin excepción.
C) Ampliación de la infraestructura en áreas críticas: cloacas y plantas de tratamiento de aguas servidas, acueductos, vialidad interurbana –carreteras, canales, puentes y vías férreas-, liceos y centros de formación para el trabajo, centros de procesamiento de desechos sólidos y construcción de urbanismo y desarrollo para viviendas. Construir un plan nacional de servicios públicos en ciudades, que haga seguimiento y disponga incentivos para la mejora de los indicadores de seguridad, saneamiento, suministro de agua, ordenamiento urbano, electricidad, gas, telefonía, vialidad, transporte y extensión y protección del patrimonio ambiental y cultural.
D) Reestructurar el currículo de formación media y de oficio. Promover su conexión con las necesidades del emprendimiento y el empleo para asegurar que todo joven próximo a cumplir 18 años tiene un oficio productivo.
E) Sacar el petróleo de las finanzas públicas con un modelo similar al noruego. Separar al regulador del productor. Que el Estado se financie solo con impuestos y acumular las regalías para destinos únicamente vinculados a la amortización de deudas o el desarrollo de infraestructuras. Construir un sistema tributario que incentive reglas claras y estimule la inversión a largo plazo. Disminuir la carga impositiva al capital y concentrarla en las rentas.
Venezuela próspera, capaz de administrar y promover justicia y servir de modelo de desarrollo para el Mundo, es posible. Rompamos con 60 años de Estado productor y distribuidor y construyamos servicios públicos de calidad en los que la vida, la salud, la educación orientada por la aptitud, la justicia equitativa y efectiva, el patrimonio natural y cultural protegido, la libertad económica del emprendimiento sin monopolios y sin inflación y con propiedad privada protegida, sean derechos auténticamente garantizados para todos.
No es tan difícil. La clave es no tratar al enfermo como si no hubiese pasado nada. Si reconocemos su enfermedad podemos ayudarle y si le ayudamos, él puede servirnos de acuerdo a su más alta misión. En medio, negociemos los impactos con criterio de equidad, compensaciones jerarquizadas y pongámosle coto a la corrupción. En 30 años podemos ser la envidia del continente y del Mundo, además de modelo de desarrollo sostenible. Evadir esta discusión o proponer como respuesta nuevos sistemas de repartición, reforzando prácticas políticas populistas, solo nos hunde más en la ciénaga.
viernes, 18 de abril de 2014
30 años de estatización, devaluaciones y controles de precios
El Monstruo venezolano ha soñado muchas veces con un país hermoso y lleno de felicidad para los venezolanos. Luego de estas noches de construcción patriótica, el Monstruo despierta algo resacado, embotado, como siempre. Asume entonces la tarea de mirar al poblado y asume con cierta renovada energía el reto de construir la felicidad.
A veces piensa en el piloto, en aquel político de coyuntura que cree dominarle a Él, que cree usarle para llevar felicidad a su pueblo. Bueno, da igual. De hecho que los jóvenes venezolanos de varias generaciones nazcan y se desarrollen creyendo que la felicidad puede llegarles desde las vísceras del Monstruo, es algo bueno y normal. Que además alguno que otro impulse su liderazgo a partir de esta idea y le enfrente, con cierta carga de épica y arrojo libertario, sea de izquierdas o derechas, creyendo que allá arriba, subido a su grupa, es el piloto que guía sus pasos, también forma parte de los juegos en los que Ël vive desde los inicios, desde su mismo nacimiento del vientre de la colonia mercantilista y la semilla revolución liberal que lo trajeron al mundo. Hacia tiempo que no pensaba en su padre, la revolución independentista, de aquel piloto del que su padre le hablaba, Simón. Y ya casi ni recuerda nada de su madre, la colonia española mercantilista, porque le abandonó luego del conflicto con su padre y siempre le dijeron que era mala mujer.
Repartir felicidad al pueblo venezolano es ahora su trabajo. Eso siempre tiene múltiples interpretaciones y Él, como rey comprometido con su pueblo, quiere hacer algo rápido, algo que transforme el rostro de pobreza, penuria y desesperanza de los ciudadanos ¿ciudadanos? especialmente de los más pobres.
Luego de su ardua tarea cotidiana, cae rendido y vuelve a soñar. En ocasiones tiene pesadillas, el país deja de necesitarle, le pone a dieta, los técnicos hablan de sacar el petróleo de su torrente sanguíneo...Se levanta ansioso, sudando. Ese día no suele ser un buen día. Diversas formas de manifestación que aún perduran en el ánimo de parte de su pueblo le hablan de las cosas que ha estado haciendo en días anteriores. Él no recuerda bien y cree que son manipulaciones políticas de los enemigos del Estado ¿Estado? Así olvidó que significaban aquellas palabras ¿RECADI? ¿Qué era eso? ¿BANDAGRO? ¿Bonos de exportación? ¿control de precios?
Algunos dicen que hace 20 años, cuando CANTV era del Estado, antes de hacer una llamada telefónica había que esperar tono por más de un minuto, o pedir permiso al vecino al que se escuchaba al levantar el auricular, porque las líneas estaban cruzadas o si querías una nueva línea debías esperar varios meses. Otros recuerdan que la sustitución de importaciones obligó a consumir malo y caro. Algunos recuerdan quiebras de empresas públicas por doquier, porque no alcanzaba el presupuesto para reinyectarles recursos de la sociedad. Los más extremos aseguran que el control de precios y el control de divisas ya había sido utilizado como herramienta para construir felicidad y no solo no había dado resultados positivos sino que hizo ricos a corruptos gestores del patrimonio y distanció más al país de sus capacidades competitivas con otros países. Políticos y gestores alcanzaban un gran nivel de vida.
Malagradecidos. Eso es lo que son. Los hay en todos lados. Uno se desvive por su pueblo, transforma el país de arriba abajo, le cambia hasta el nombre al país, su bandera, su escudo, el nombre y consigna de sus soldados, su hora, los nombres y colores de los organismos públicos, su moneda...Pero siempre están inconformes. Dicen que se está quebrando la capacidad productiva del país ¿será que no saben la cantidad de empresas públicas que he creado para satisfacer las necesidades del pueblo? ¿Es o no es éste un país nuevo?
Dicen que la inflación de los últimos 15 años (el tiempo en el que dirigió el último Gran Piloto) superó el 1.790% y que ese es el impuesto más regresivo y dañino para el pueblo. Se olvidan de los bancos, empresas de seguros, hoteles, compañías de satélites, supermercados y tanques que ahora son del pueblo. No son conscientes del enorme valor patriótico de su acción.
Olvidan la nueva moneda de 5 cts, 10 cts, locha de 12,5 cts, el medio de 25 cts y el real de 50 cts del nuevo bolívar fuerte, fruta del rediseño monetario para el super país productivo y auténtico. Algunos preguntan por esas monedas como si fuesen inútiles ¿quién no usa los 10 cts, la locha o el medio? Serán los super ricos, porque de resto los venezolanos del pueblo comen y pagan sus servicios con estas monedas que fraccionan nuestro gran bolívar fuerte. Algunos dudan que el bolívar sea fuerte si el billete más grande, el marrón de 100 bolívares, no alcanza para una hamburguesa y un refresco. Vendepatrias.
Pesadillas. Mentiras. Manipulaciones polítiqueras. Llevar felicidad no es fácil, la gente es malagradecida. Hay hasta quien dice que esto no es ninguna revolución, que es el mismo modelo de la cuarta y que solo los administradores de lo público y sus amigos se hacen ricos. Lo que hay que oír. Esperen a que se termine de estatizar la economía para que vean. Yo estaré en todos lados. Estamos más cerca de la felicidad plena de lo que parece.
Dedicado con cariño al CEDICE y sus 30 años de ilustración ciudadana en Venezuela.
A veces piensa en el piloto, en aquel político de coyuntura que cree dominarle a Él, que cree usarle para llevar felicidad a su pueblo. Bueno, da igual. De hecho que los jóvenes venezolanos de varias generaciones nazcan y se desarrollen creyendo que la felicidad puede llegarles desde las vísceras del Monstruo, es algo bueno y normal. Que además alguno que otro impulse su liderazgo a partir de esta idea y le enfrente, con cierta carga de épica y arrojo libertario, sea de izquierdas o derechas, creyendo que allá arriba, subido a su grupa, es el piloto que guía sus pasos, también forma parte de los juegos en los que Ël vive desde los inicios, desde su mismo nacimiento del vientre de la colonia mercantilista y la semilla revolución liberal que lo trajeron al mundo. Hacia tiempo que no pensaba en su padre, la revolución independentista, de aquel piloto del que su padre le hablaba, Simón. Y ya casi ni recuerda nada de su madre, la colonia española mercantilista, porque le abandonó luego del conflicto con su padre y siempre le dijeron que era mala mujer.
Repartir felicidad al pueblo venezolano es ahora su trabajo. Eso siempre tiene múltiples interpretaciones y Él, como rey comprometido con su pueblo, quiere hacer algo rápido, algo que transforme el rostro de pobreza, penuria y desesperanza de los ciudadanos ¿ciudadanos? especialmente de los más pobres.
Luego de su ardua tarea cotidiana, cae rendido y vuelve a soñar. En ocasiones tiene pesadillas, el país deja de necesitarle, le pone a dieta, los técnicos hablan de sacar el petróleo de su torrente sanguíneo...Se levanta ansioso, sudando. Ese día no suele ser un buen día. Diversas formas de manifestación que aún perduran en el ánimo de parte de su pueblo le hablan de las cosas que ha estado haciendo en días anteriores. Él no recuerda bien y cree que son manipulaciones políticas de los enemigos del Estado ¿Estado? Así olvidó que significaban aquellas palabras ¿RECADI? ¿Qué era eso? ¿BANDAGRO? ¿Bonos de exportación? ¿control de precios?
Algunos dicen que hace 20 años, cuando CANTV era del Estado, antes de hacer una llamada telefónica había que esperar tono por más de un minuto, o pedir permiso al vecino al que se escuchaba al levantar el auricular, porque las líneas estaban cruzadas o si querías una nueva línea debías esperar varios meses. Otros recuerdan que la sustitución de importaciones obligó a consumir malo y caro. Algunos recuerdan quiebras de empresas públicas por doquier, porque no alcanzaba el presupuesto para reinyectarles recursos de la sociedad. Los más extremos aseguran que el control de precios y el control de divisas ya había sido utilizado como herramienta para construir felicidad y no solo no había dado resultados positivos sino que hizo ricos a corruptos gestores del patrimonio y distanció más al país de sus capacidades competitivas con otros países. Políticos y gestores alcanzaban un gran nivel de vida.
Malagradecidos. Eso es lo que son. Los hay en todos lados. Uno se desvive por su pueblo, transforma el país de arriba abajo, le cambia hasta el nombre al país, su bandera, su escudo, el nombre y consigna de sus soldados, su hora, los nombres y colores de los organismos públicos, su moneda...Pero siempre están inconformes. Dicen que se está quebrando la capacidad productiva del país ¿será que no saben la cantidad de empresas públicas que he creado para satisfacer las necesidades del pueblo? ¿Es o no es éste un país nuevo?
Dicen que la inflación de los últimos 15 años (el tiempo en el que dirigió el último Gran Piloto) superó el 1.790% y que ese es el impuesto más regresivo y dañino para el pueblo. Se olvidan de los bancos, empresas de seguros, hoteles, compañías de satélites, supermercados y tanques que ahora son del pueblo. No son conscientes del enorme valor patriótico de su acción.
Olvidan la nueva moneda de 5 cts, 10 cts, locha de 12,5 cts, el medio de 25 cts y el real de 50 cts del nuevo bolívar fuerte, fruta del rediseño monetario para el super país productivo y auténtico. Algunos preguntan por esas monedas como si fuesen inútiles ¿quién no usa los 10 cts, la locha o el medio? Serán los super ricos, porque de resto los venezolanos del pueblo comen y pagan sus servicios con estas monedas que fraccionan nuestro gran bolívar fuerte. Algunos dudan que el bolívar sea fuerte si el billete más grande, el marrón de 100 bolívares, no alcanza para una hamburguesa y un refresco. Vendepatrias.
Pesadillas. Mentiras. Manipulaciones polítiqueras. Llevar felicidad no es fácil, la gente es malagradecida. Hay hasta quien dice que esto no es ninguna revolución, que es el mismo modelo de la cuarta y que solo los administradores de lo público y sus amigos se hacen ricos. Lo que hay que oír. Esperen a que se termine de estatizar la economía para que vean. Yo estaré en todos lados. Estamos más cerca de la felicidad plena de lo que parece.
Dedicado con cariño al CEDICE y sus 30 años de ilustración ciudadana en Venezuela.
lunes, 27 de enero de 2014
Mami, ¿qué será lo que quiere el Monstruo?
Algunos esperan alguna forma de negociación entre los actores políticos que controlan actualmente los poderes del Estado en Venezuela y el resto de la sociedad. Algo que nos conduzca a algún plan coherente que detenga la hemorragia económica y agregue coherencia a las políticas públicas en Venezuela. Atendiendo a viejas prácticas políticas, suponen que una crisis tan grave (deterioro institucional, debilidad de la justicia, inseguridad de personas y bienes, graves problemas de abastecimiento en bienes básicos, tipos de interés y precios controlados con alta inflación, debilidad del Estado para ordenar la vida ciudadana y administrar con criterio de escasez el patrimonio público -las ciudades se deterioran mientras se regala la gasolina y las empresas de maletín acceden a dolares preferenciales en una estructura de incentivos gravemente distorsionada- dependencia acentuada del ingreso petrolera y fracaso estrepitoso del capitalismo de Estado crecido a partir de las expropiaciones y otras formas de estatización del aparato productivo) debe generar una grave debilidad del gobierno y su obligación de negociar con otros actores políticos (incluyendo militares) la dinámica de soporte que permita la gobernabilidad.
Los que suponen esta necesidad de diálogo, se basan en un factor de continuidad entre las reglas vigentes en la democracia representativa surgida de la revolución adeca y su sistema populista de conciliación con las reglas surgidas de la revolución bolivariana. En cierto sentido, la continuidad es la característica primaria de este régimen, al menos en su manera de entender las relaciones entre Estado y Sociedad. Ambos modelos políticos consideraron al ciudadano un ser cargado de virtudes, pero sin autonomía suficiente para decidir su propio futuro de otro modo que no fuese a través de la representación del Estado, expresión sublime de los ideales nacionales. Para ello el venezolano, en ambos modelos, es clasificado en función de su cercanía/lejanía con la noción de pueblo y así puede hacerse operativo el control deseable del Estado para la felicidad de sus ciudadanos. Si los venezolanos son del pueblo, pueden esperar la máxima atención de los "representantes incuestionables" aquellos que armaron una revolución civico-militar para construir la suprema felicidad del pueblo, que es la expresión máxima de la sublimación patriótica. El tutelaje del Estado parece la figura inevitable para no caer en los juegos perversos de las burguesías apátridas y aliados del imperialismo, concentradoras del capital y explotadoras de obreros y desposeídos. Este esquema conduce a formas alternativas de organización del Estado en las que su función, más allá de la justicia y el orden, incluye diversas herramientas de intervención en la organización de la producción, no solo de bienes y servicios públicos, sino también de una amplia gama de bienes y servicios tradicionalmente privados (fábricas de alimentos, suministro final de arepas -restaurantes-, supermercados, teléfonos móviles, servicios bancarios y de seguros, autos, camiones, tractores, llantas, habitaciones de hotel, compañías de telecomunicaciones y un amplio etcétera) restringiendo las garantías a la propiedad sobre medios de producción y, en general, las libertades y derechos económicos de los ciudadanos.
Pero este régimen, en diferencia del diseñado por Betancourt, no hay cultura ni previsión alguna de conciliación. Chávez le ofreció a su gente y al resto de Venezuela un juego de todo o nada, justificado por el expolio histórico del capitalismo y la necesaria redención que, solo años después de estar en el poder, se identificó claramente con el socialismo marxista, vía única a la que terminaron de arrastrarnos los consejos y la influencia de la relación paterno-filial entre Castro y Chávez. La "no conciliación" como nuevo cauce a la polarización que ya había sido advertida como ventaja electoral, se apropia de todo el sistema de gestión e interacción política en la nueva Venezuela. El gobierno se abre a nuevas relaciones externas, a nuevos amigos y nuevos juegos estratégicos a partir del petróleo y del discurso socialista, pero se cierra sistemáticamente al diálogo interno. Las alianzas con empresas extranjeras se compaginan con la persecución a la empresa criolla. Cada nueva opción organizativa del partido en el poder tiene mayor ambición aglutinante y unitaria, enfrentando múltiples problemas de coordinación (y de diálogo dentro de la revolución) que solo el carisma y el empuje de Chávez permiten atenuar como problemática y avanzar sin conocimiento público generalizado de estas dificultades, sin graves costos políticos para la alianza. Chávez, como cualquier otro caudillo, no cree en partidos, como tampoco creía en gobernadores, alcaldes ni formas desconcentradoras del poder. El poder del pueblo tiene su máxima representación en él mismo, en su líder y la administración de Venezuela es concebida y confundida, con la administración de su Estado, de su hacienda, de aparato de servicio público. No hay diálogo posible.
Así crece el enfermo, que quizá nunca fue sano. Adicto a la droga rentista se revela ambicioso de alcances distributivistas, ajeno a cualquier autoevaluación crítica razonable con respecto a sus auténticas capacidades, mermadas por años del mismo sistema, del mismo síndrome. El Monstruo enfermo pierde cualquier noción de aparato al servicio de la sociedad y llega a creer (y a hacer creer al Líder máximo y con éste a buena parte de sus acólitos) que la simple administración del Estado es, en sí misma, la administración del país. Si se ordenan los problemas y se meten en una hoja de cálculo, gracias a los modelos del Ministerio de tal cosa junto a los del Ministerio del tal otra, se lograrán algoritmos para solucionar cualquier cosa, para llevar comida al pueblo, para crear el bienestar socialista, para darle al trabajador su justa retribución, eliminar las perversas relaciones capitalistas, distribuir adecuadamente el petróleo y las divisas y avanzar así hacia al desarrollo pacífico y feliz.
El Monstruo crece (crecen los ministerios, los viceministerios, los institutos autónomos, servicios autónomos, empresas del Estado, fundaciones, direcciones, comités y así miles de nuevas organizaciones que duplican el tamaño de las administraciones públicas encontradas en 1998) y además crece en sus ámbitos de actuación, en lo que asume como responsabilidad directa, ajeno a cualquier discusión sobre sus funciones tradicionales. Se criminaliza la información sobre violencia, crimen, deuda, uso de divisas y cualquier cosa que distorsione la percepción que el Estado espera de su pueblo. El Estado no tiene condiciones para mejorar la producción, no genera abastecimiento allí donde expropió tierras y factorías, no administra la relación entre la disponibilidad de bienes y moneda nacional para evitar la inflación. No actualiza las redes de cloacas en las grandes ciudades, escasamente le ofrece mantenimiento a las grandes infraestructuras construidas por Pérez Jiménez y luego por la democracia adeco-copeyana. Los representantes del Estado, muchas veces sin experiencia alguna de gobierno, adoran el verbo "garantizar". Constantemente se presentan en sus medios y anuncian que está "garantizado" el orden, el suministro, la seguridad, la justicia, el precio justo...Pero el Monstruo hace tiempo que no garantiza nada.
Para Maduro, al igual que para otros poderosos del régimen que intentan idear alternativas que sostengan la gobernabilidad sin apearse del poder, la negociación más compleja que enfrentan cotidianamente no es la que suponen los empresarios o las organizaciones políticas de oposición. El diálogo que intentan articular, unas veces con mayor éxito que otras, es el diálogo interno para administrar el enorme aparataje surgido en los últimos 15 años y las decenas o centenares de grupos de poder que lo usufructan. Ese aparato creado por la revolución, hoy prematuramente viejo e ineficaz, es compartido además con el vetusto y arcaico aparato del régimen anterior, que ya hacía muchos años existía más para la alimentación clientelar del sistema que para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Este aparato, el actual cuerpo del Monstruo Venezolano, es hoy el principal dolor de cabeza de los gobernantes de turno y su sostenibilidad supone enormes retos de interacción y coordinación que dejan en mala posición y escaso tiempo y energía disponible para las interacciones políticas del Estado y la sociedad.
¿A dónde camina el Monstruo? Probablemente a ningún lado. Por considerar su destino confundido con el destino de la patria y sus ciudadanos, el régimen y sus administradores de turno harán lo imposible porque no haya alternativas al turno. Pero los turnos surgirán, casi seguro dentro de los cuadros de dirección del mismo chavismo militar y alguno habrá de alzar la mirada para comprender que el Monstruo deambula sin rumbo, que las soluciones a los problemas del país pasan por adecentar el Estado y que la sociedad no es tan miope, torpe o infantil para no participar de un proceso de reconstrucción más allá del esquema "buenos y malos", "patriotas y apátridas", "justos y pecadores", "revolucionarios y otros".
Hoy el Estado venezolano está lejos de cualquier capacidad razonable para construir un país moderno. Mientras, en medio del desbarajuste institucional del Monstruo Venezolano, al ciudadano común solo le cabe parafrasear la pregunta de aquel merengue caribeño: Mami, ¿qué será lo que quiere el Monstruo?
Los que suponen esta necesidad de diálogo, se basan en un factor de continuidad entre las reglas vigentes en la democracia representativa surgida de la revolución adeca y su sistema populista de conciliación con las reglas surgidas de la revolución bolivariana. En cierto sentido, la continuidad es la característica primaria de este régimen, al menos en su manera de entender las relaciones entre Estado y Sociedad. Ambos modelos políticos consideraron al ciudadano un ser cargado de virtudes, pero sin autonomía suficiente para decidir su propio futuro de otro modo que no fuese a través de la representación del Estado, expresión sublime de los ideales nacionales. Para ello el venezolano, en ambos modelos, es clasificado en función de su cercanía/lejanía con la noción de pueblo y así puede hacerse operativo el control deseable del Estado para la felicidad de sus ciudadanos. Si los venezolanos son del pueblo, pueden esperar la máxima atención de los "representantes incuestionables" aquellos que armaron una revolución civico-militar para construir la suprema felicidad del pueblo, que es la expresión máxima de la sublimación patriótica. El tutelaje del Estado parece la figura inevitable para no caer en los juegos perversos de las burguesías apátridas y aliados del imperialismo, concentradoras del capital y explotadoras de obreros y desposeídos. Este esquema conduce a formas alternativas de organización del Estado en las que su función, más allá de la justicia y el orden, incluye diversas herramientas de intervención en la organización de la producción, no solo de bienes y servicios públicos, sino también de una amplia gama de bienes y servicios tradicionalmente privados (fábricas de alimentos, suministro final de arepas -restaurantes-, supermercados, teléfonos móviles, servicios bancarios y de seguros, autos, camiones, tractores, llantas, habitaciones de hotel, compañías de telecomunicaciones y un amplio etcétera) restringiendo las garantías a la propiedad sobre medios de producción y, en general, las libertades y derechos económicos de los ciudadanos.
Pero este régimen, en diferencia del diseñado por Betancourt, no hay cultura ni previsión alguna de conciliación. Chávez le ofreció a su gente y al resto de Venezuela un juego de todo o nada, justificado por el expolio histórico del capitalismo y la necesaria redención que, solo años después de estar en el poder, se identificó claramente con el socialismo marxista, vía única a la que terminaron de arrastrarnos los consejos y la influencia de la relación paterno-filial entre Castro y Chávez. La "no conciliación" como nuevo cauce a la polarización que ya había sido advertida como ventaja electoral, se apropia de todo el sistema de gestión e interacción política en la nueva Venezuela. El gobierno se abre a nuevas relaciones externas, a nuevos amigos y nuevos juegos estratégicos a partir del petróleo y del discurso socialista, pero se cierra sistemáticamente al diálogo interno. Las alianzas con empresas extranjeras se compaginan con la persecución a la empresa criolla. Cada nueva opción organizativa del partido en el poder tiene mayor ambición aglutinante y unitaria, enfrentando múltiples problemas de coordinación (y de diálogo dentro de la revolución) que solo el carisma y el empuje de Chávez permiten atenuar como problemática y avanzar sin conocimiento público generalizado de estas dificultades, sin graves costos políticos para la alianza. Chávez, como cualquier otro caudillo, no cree en partidos, como tampoco creía en gobernadores, alcaldes ni formas desconcentradoras del poder. El poder del pueblo tiene su máxima representación en él mismo, en su líder y la administración de Venezuela es concebida y confundida, con la administración de su Estado, de su hacienda, de aparato de servicio público. No hay diálogo posible.
Así crece el enfermo, que quizá nunca fue sano. Adicto a la droga rentista se revela ambicioso de alcances distributivistas, ajeno a cualquier autoevaluación crítica razonable con respecto a sus auténticas capacidades, mermadas por años del mismo sistema, del mismo síndrome. El Monstruo enfermo pierde cualquier noción de aparato al servicio de la sociedad y llega a creer (y a hacer creer al Líder máximo y con éste a buena parte de sus acólitos) que la simple administración del Estado es, en sí misma, la administración del país. Si se ordenan los problemas y se meten en una hoja de cálculo, gracias a los modelos del Ministerio de tal cosa junto a los del Ministerio del tal otra, se lograrán algoritmos para solucionar cualquier cosa, para llevar comida al pueblo, para crear el bienestar socialista, para darle al trabajador su justa retribución, eliminar las perversas relaciones capitalistas, distribuir adecuadamente el petróleo y las divisas y avanzar así hacia al desarrollo pacífico y feliz.
El Monstruo crece (crecen los ministerios, los viceministerios, los institutos autónomos, servicios autónomos, empresas del Estado, fundaciones, direcciones, comités y así miles de nuevas organizaciones que duplican el tamaño de las administraciones públicas encontradas en 1998) y además crece en sus ámbitos de actuación, en lo que asume como responsabilidad directa, ajeno a cualquier discusión sobre sus funciones tradicionales. Se criminaliza la información sobre violencia, crimen, deuda, uso de divisas y cualquier cosa que distorsione la percepción que el Estado espera de su pueblo. El Estado no tiene condiciones para mejorar la producción, no genera abastecimiento allí donde expropió tierras y factorías, no administra la relación entre la disponibilidad de bienes y moneda nacional para evitar la inflación. No actualiza las redes de cloacas en las grandes ciudades, escasamente le ofrece mantenimiento a las grandes infraestructuras construidas por Pérez Jiménez y luego por la democracia adeco-copeyana. Los representantes del Estado, muchas veces sin experiencia alguna de gobierno, adoran el verbo "garantizar". Constantemente se presentan en sus medios y anuncian que está "garantizado" el orden, el suministro, la seguridad, la justicia, el precio justo...Pero el Monstruo hace tiempo que no garantiza nada.
Para Maduro, al igual que para otros poderosos del régimen que intentan idear alternativas que sostengan la gobernabilidad sin apearse del poder, la negociación más compleja que enfrentan cotidianamente no es la que suponen los empresarios o las organizaciones políticas de oposición. El diálogo que intentan articular, unas veces con mayor éxito que otras, es el diálogo interno para administrar el enorme aparataje surgido en los últimos 15 años y las decenas o centenares de grupos de poder que lo usufructan. Ese aparato creado por la revolución, hoy prematuramente viejo e ineficaz, es compartido además con el vetusto y arcaico aparato del régimen anterior, que ya hacía muchos años existía más para la alimentación clientelar del sistema que para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Este aparato, el actual cuerpo del Monstruo Venezolano, es hoy el principal dolor de cabeza de los gobernantes de turno y su sostenibilidad supone enormes retos de interacción y coordinación que dejan en mala posición y escaso tiempo y energía disponible para las interacciones políticas del Estado y la sociedad.
¿A dónde camina el Monstruo? Probablemente a ningún lado. Por considerar su destino confundido con el destino de la patria y sus ciudadanos, el régimen y sus administradores de turno harán lo imposible porque no haya alternativas al turno. Pero los turnos surgirán, casi seguro dentro de los cuadros de dirección del mismo chavismo militar y alguno habrá de alzar la mirada para comprender que el Monstruo deambula sin rumbo, que las soluciones a los problemas del país pasan por adecentar el Estado y que la sociedad no es tan miope, torpe o infantil para no participar de un proceso de reconstrucción más allá del esquema "buenos y malos", "patriotas y apátridas", "justos y pecadores", "revolucionarios y otros".
Hoy el Estado venezolano está lejos de cualquier capacidad razonable para construir un país moderno. Mientras, en medio del desbarajuste institucional del Monstruo Venezolano, al ciudadano común solo le cabe parafrasear la pregunta de aquel merengue caribeño: Mami, ¿qué será lo que quiere el Monstruo?
viernes, 30 de agosto de 2013
Compromisos de gobierno 15 años atrás
Extractos del documento “La Propuesta de Hugo Chávez … para transformar a Venezuela. Una Revolución Democrática”
Hace 14 años participaba de un comité que evaluaba propuestas de gobierno y , como parte de mis tareas, revisé un documento propositivo emanado del Comando de Campaña de Hugo Chávez en el antiguo MVR. Traigo a colación ahora algunos de los compromisos de este documento (el análisis era extenso y selecciono los más llamativos para hacerlo más corto) y elimino mis análisis y comentarios, porque me parece obvio el efecto de esta lectura.
Su contenido propone una Asamblea Nacional Constituyente y se divide en “Cinco Polos para una Nueva República”, a saber: Equilibrio Político, Equilibrio Social, Equilibrio Económico, Equilibrio Territorial, Equilibrio Mundial.
Equilibrio Político.
• Anuncia (Pág. 7) “... Para sacar a Venezuela de la situación crítica en que se encuentra es preciso transformar el marco institucional (...) que se ha caracterizado por el dominio de las cúpulas de los partidos políticos tradicionales que, a su vez, controlan los diferentes poderes del Estado (...). El alto grado de concentración del poder, combinado con un Estado que ha manejado y maneja grandes recursos provenientes del negocio petrolero, trajo consigo la generación de corruptelas, compadrazgos y clientelismo, erosionándose el desarrollo democrático de la vida nacional.”
• Anuncia (Pág. 8) “...Este proceso permitirá sentar las bases y lineamientos de un Estado eficiente, rector de las políticas, promotor y estimulador del desarrollo, que garantice la paz interna, la justicia social y la seguridad jurídica mediante un poder judicial autónomo e imparcial y un Congreso genuinamente representativo (...) Un Estado que devuelva a la sociedad formas de participación hoy confiscadas por un esquema centralizador y que disponga de una Administración Pública ágil, flexible, de cara al ciudadano, orientada hacia el logro de objetivos y no al control de procedimientos.”
• Responde al ¿Para Qué la Constituyente? con 9 puntos. En el quinto señala (Pág. 12) “...Democratización de la intermediación entre la sociedad y el Estado. Garantizar el carácter democrático de las organizaciones de intermediación entre la sociedad y el Estado (partidos políticos, asociaciones sindicales, vecinales, profesionales, empresariales y otras organizaciones no gubernamentales) estableciendo que la selección de sus directivos debe hacerse mediante elecciones universales, directas, secretas y de primer grado que garanticen la representación proporcional de las minorías.”
• Anuncia (Pág. 13) “...El ejercicio de las funciones públicas en democracias de partidos competitivos está dominado por la tensión entre la necesidad de dar respuestas a las demandas de la población, tomando en cuenta prioritariamente la capacidad de presión de los muy variados sectores (...) La Administración Pública (...) debe estar orientada a través de toda su estructura de funcionamiento, a manejar armónicamente esta tensión, mitigando sus efectos perversos.”
• Anuncia (Págs. 13 y 14) “...1) Hacer de la Administración Pública un sistema abierto, flexible y permeable a las exigencias y a los cambios en su ambiente (...) 2) Desarrollar mecanismos de comunicación e información que hagan de la Administración Pública una estructura transparente (...) 3) Que la descentralización sea parte constitutiva de la reforma (...) 4) (...) formular, implementar y evaluar las políticas públicas en función de los objetivos (...) 5) Crear en las diferentes dependencias unidades de evaluación estratégica (...) 6) (...) a) reducir capacidad discrecional de los funcionarios, para que no puedan beneficiar sesgadamente uno u otro interés, a través de la simplificación de los procedimientos administrativos (...) b) retomar el control de la Administración Pública sobre el ingreso, ascenso y egreso de su personal (...) 7) Reducir el número de Ministerios (...) 8) Reducir la rigidez de la Ley Orgánica de Administración Central...”
Equilibrio Social.
• Anuncia (Págs. 15 y 16) “...es necesario iniciar el proceso de transición de una política de corte asistencialista, compensatoria y por grupos vulnerables, hacia una política de corte integral, estructural y orientada a apoyar los esfuerzos del grupo familiar para superar su situación de pobreza (...) El Estado brindará el apoyo necesario a la familia como célula fundamental e insustituible de la sociedad (...) La situación de la población en condiciones de indigencia será enfrentada con medidas de carácter urgente sustentadas en la red social de instituciones del Estado: -Rescate, en albergues públicos, de la población indigente. –Apoyo a los jefes de hogares y a sus grupos familiares. – Atención a los desnutridos.”
• Anuncia (Pág. 17) “Exclusión escolar y desempleo juvenil: un gran reto social. (...) Programas de formación y previsión que detengan los niveles de violencia, drogadicción y embarazo precoz (...) La promoción de las empresas juveniles en áreas como el turismo y la recreación.”
• Anuncia (Pág. 17) “...logro de la igualdad y la equidad entre hombres y mujeres”
• Anuncia (Pág. 20) “...Se ampliará el papel del Estado para aunar su responsabilidad en lo docente y lo relativo a la creación y difusión cultural en todos los niveles y ramas del sistema educativo (...) La política cultural estará orientada a la formación, perfeccionamiento y seguridad social de los intelectuales, artistas y promotores culturales.”
• Anuncia (Págs. 21 y 22) “...1) Más del 45 % de los recursos del Ministerio de Educación se destina a gastos administrativos y a otros programas que no compete sostener al sector educativo y 2) La multiplicidad de gremios y el clientelismo partidista (...) La educación será un asunto de máxima prioridad (...) por ello se garantizará a los venezolanos el acceso gratuito a una educación de calidad (...) La escuela (...) será el asiento de múltiples actividades de educación continua y de carácter cultural que se llevarán a cabo en horas nocturnas, fines de semana y en período vacacional (...) Dotar de rango constitucional la autonomía universitaria, garantizando su plena vigencia”
• Anuncia (Pág. 22) “...Se establecerán programas específicos de cooperación con los gobiernos regionales, orientados a la recuperación de los espacios deportivos (...) formación de entrenadores (...) dotación apropiada de los centros deportivos y a estimular la participación...”
• Anuncia (Pág. 23) “...Las inversiones del Estado en el sector salud han disminuido (...) producto de una política soslayada de privatización (...) Los niveles de salud más elevados en los países desarrollados (...) se explican por los niveles superiores de nutrición, un medio ambiente más propicio y la adopción de comportamientos más saludables que tienen especial importancia en la preservación de la salud (...) El Estado, en el corto plazo, asumirá la recuperación y debida dotación del sistema hospitalario (...) El Estado asignará máxima prioridad a los programas de atención primaria en Salud y a la prevención y a la promoción de la salud, propiciando, promoviendo y estimulando al máximo, dentro de un proceso de real descentralización y transferencia de recursos, la participación de la sociedad civil, debidamente organizada, en los mecanismos de gestión, control y producción de los servicios de salud...”
• Anuncia (Pág. 25) “...La seguridad alimentaria es materia de Estado (...) Para incidir positivamente sobre esta materia se propone propender a la soberanía alimentaria a través de la revitalización de la agricultura (...).
• Anuncia (Págs. 25 y 26) “...Las propuestas de los sistemas de seguridad social carecen de viabilidad financiera (...) Es necesario reformular las instituciones de Seguridad Social, en particular los regímenes jubilatorios y pensionales, los cuales se fueron incrementando en la medida en que grupos laborales organizados lograron ejercer la presión suficiente para crear su marco protectivo en desmedro de los regímenes de mayor alcance y cobertura. La atención a la solución de la heterogeneidad y multiplicidad de instituciones operantes (...) no debe descansar en la mercantilización de la protección social donde el beneficio que recibe el sujeto afiliado, está determinado por su mayor o menor capacidad económica para contribuir al pago de su propia pensión o de los servicios de salud (...) La acción de gobierno tendrá como norte tutelar el bienestar y la calidad de vida de todos los habitantes del territorio nacional (...) El régimen de protección social tendrá vocación universal, solidaria, integracionista y unitaria. Se impone una Seguridad Social pensada y querida por al sociedad y, por lo tanto, concebida y desarrollada con la participación de todos los venezolanos no sólo en su definición, sino también en su ejecución y control (...) La esencia de la solidaridad radica en que la persona con suficiencia de recursos económicos aporte una cuantía proporcional a la Seguridad Social, de forma que permita brindarle atención al aportante, pero también a quienes por su debilidad económica no lo hacen o lo realizan deficitariamente.
• Anuncia (Págs. 26 y 27) “…La seguridad pública es un aspecto que requiere urgentemente de medidas que atiendan eficientemente a una población cada vez más agobiada por la inseguridad personal (…) Por ello se requiere de un conjunto de políticas a corto, mediano y largo plazo pero que, por encima de todo, sancionen eficientemente la transgresión de la Ley (…) Será objeto de especial atención lo relativo a la prevención y control del delito especialmente en nuestras ciudades donde este problema alcanza niveles de calamidad pública, así como una política carcelaria que rescate la dignidad, la noción de ciudadano y los valores humanos esenciales en el marco de un proceso de absoluta sanción a los transgresores de la ley.”
• Anuncia (Pág. 27) “…Prioritariamente se agilizarán los procedimientos jurisdiccionales para evitar la situación actual de excesivo retardo y corrupción”.
Equilibrio Económico.
• Anuncia (Pág. 29) “El binomio de concentración y monoproducción dibuja el mapa social y económico de la Venezuela actual. El tránsito del modelo rentista al productivo ha estado permanentemente mediatizado, tanto por el tipo de inserción internacional como por las políticas económicas implantadas en nuestro país. Estructuralmente sin embargo, en el país existen posibilidades y condiciones para impulsar fuentes de riqueza complementaria, a corto plazo. Entre los sectores que pueden contribuir en esta dirección destacan el sector de bienes de consumo esenciales, el de servicios esenciales y gobierno; tales sectores se caracterizan por una alta contribución al empleo nacional, aproximadamente un 80 % de la población (…) Son sectores principalmente de carácter endógeno con baja contribución a las exportaciones nacionales. Dicha política expansiva debe estar estrictamente coordinada con la política macroeconómica orientada hacia la producción.”
• Anuncia (Pág. 30) “…El modelo económico vigente ha generado en el país una desigual distribución de la riqueza (…) Dicho modelo se orientó por un privilegio al lucro y al enriquecimiento (…) Ante ésto se hace necesario desarrollar un modelo económico que permita la producción global de riqueza y la justicia en su disfrute (…) Un sistema económico humanista (…) posibilitando a los venezolanos la satisfacción de sus necesidades en correspondencia con su capacidad y esfuerzo (…) Un sistema económico autogestionario que estimule la democratización económica y las formas organizativas alternas, como cooperativas y otros tipos de asociación (…) que permita agregar valor a las mercancías, ahorrando divisas (…) Un sistema económico competitivo que (…) genere productos capaces de satisfacer las necesidades de la población y competir con las mercancías extranjeras (…) Un sistema que contemple la elevación del ahorro interno con las inversiones extranjeras.
• Anuncia (Pág. 31) “Para ejercer un control democrático, eficaz y tansparente de la función pública, se requiere la participación de todos los sectores de la sociedad. Esto comprende un proceso de descentralización del Estado y de desconcentración territorial a fin de acercar la función nacional, estadal y municipal a los ciudadanos.”
• Anuncia (Pág. 31) “Se promocionarán todas aquellas actividades productivas que, por un lado, propendan a satisfacer las necesidades básicas de la población y por el otro, permitan aumentar de manera autónoma y soberana, el grado de cooperación necesario de la economía nacional con la internacional (…) Se conformará un Sistema Nacional de Planificación participativo y democrático”
• Anuncia (Pág. 34) “Se adelantará una política de industrialización del sector metalúrgico, con énfasis en el hierro y el aluminio, a través del desarrollo intensivo de la industria de transformación (…) Se reactivará la industria de la construcción potenciando su papel dinamizador (…) Serán aplicadas políticas que aseguren el financiamiento de las actividades de la construcción, especialmente canalizando los cuantiosos recursos que ofrece la Ley de Política Habitacional y los Fondos de Jubilaciones y Pensiones.”
• Anuncia (Pág. 35) “Se aplicarán políticas y medidas para impulsar la Pequeña y Mediana Industria”
• Anuncia (Págs. 35 y 36) “Propuestas Sector V La Gran Industria. (…) Es necesario crear un clima jurídico y también sicológico que ofrezca confianza a los inversionistas extranjeros (…) La identificación de las ventajas competitivas dinámicas y su instrumentación requiere de una participación activa del Estado, creando facilidades, identificando potencialidades e incluso participando parcialmente (…) La repatriación de capitales o vuelta al país de fondos propiedad de venezolanos colocados en bancos del exterior, será estimulada mediante políticas y medidas que ofrezcan las debidas seguridades.”
• Anuncia (Pág. 36) “LINEAMIENTOS MACROECONÓMICOS. Política Fiscal. Una sana y correcta política fiscal que disminuya el déficit y haga eficiente la aplicación del gasto, es imprescindible en una gestión pública responsible. Nuestras acciones están dirigidas a: * Redimensionar la política de gasto público que incluya gastos regionales y municipales para atender las necesidades de desarrollo social, de infraestructura y servicios (…) * Los impuestos al consumo serán objeto de un continuo seguimiento, procurando que en medio del relanzamiento económico sean revisados ”
• Anuncia (Pág. 37) “Política Financiera. Establecer un clima de confianza y seguridad institucional para lograr tasas de interés que posibiliten el financiamiento de la producción nacional (…) Política cambiaria (…) Lograr una disciplina macroeconómica requiere de un ambiente de poder compartido, cuyas contradicciones sean resueltas con el diálogo entre los diversos actores…”
Equilibrio Territorial.
• Anuncia (Pág. 40) “…Plan de Ocupación y Ordenamiento del Territorio. El Estado localizará en él sus políticas para materializar un estilo de desarrollo que privilegie la actividad económica en correspondencia con la vocación y potencial internos”
• Anuncia (Pág. 40) “Tierras Agrícolas. (…) El Estado articulará las políticas para el abastecimiento y la formación de precios, así mismo, dinamizará el sector a través de una justa asignación de los recursos. El Estado velará por la equidad en las relaciones de comercialización…”
Equilibrio Mundial.
• Anuncia (Pág. 48) “La reorganización sustantiva del Servicio Exterior Externo e Interno, instaurando un sistema de excelencia, meritocracia y alto profesionalismo.”
AHÍ QUEDA ESO.
Hace 14 años participaba de un comité que evaluaba propuestas de gobierno y , como parte de mis tareas, revisé un documento propositivo emanado del Comando de Campaña de Hugo Chávez en el antiguo MVR. Traigo a colación ahora algunos de los compromisos de este documento (el análisis era extenso y selecciono los más llamativos para hacerlo más corto) y elimino mis análisis y comentarios, porque me parece obvio el efecto de esta lectura.
Su contenido propone una Asamblea Nacional Constituyente y se divide en “Cinco Polos para una Nueva República”, a saber: Equilibrio Político, Equilibrio Social, Equilibrio Económico, Equilibrio Territorial, Equilibrio Mundial.
Equilibrio Político.
• Anuncia (Pág. 7) “... Para sacar a Venezuela de la situación crítica en que se encuentra es preciso transformar el marco institucional (...) que se ha caracterizado por el dominio de las cúpulas de los partidos políticos tradicionales que, a su vez, controlan los diferentes poderes del Estado (...). El alto grado de concentración del poder, combinado con un Estado que ha manejado y maneja grandes recursos provenientes del negocio petrolero, trajo consigo la generación de corruptelas, compadrazgos y clientelismo, erosionándose el desarrollo democrático de la vida nacional.”
• Anuncia (Pág. 8) “...Este proceso permitirá sentar las bases y lineamientos de un Estado eficiente, rector de las políticas, promotor y estimulador del desarrollo, que garantice la paz interna, la justicia social y la seguridad jurídica mediante un poder judicial autónomo e imparcial y un Congreso genuinamente representativo (...) Un Estado que devuelva a la sociedad formas de participación hoy confiscadas por un esquema centralizador y que disponga de una Administración Pública ágil, flexible, de cara al ciudadano, orientada hacia el logro de objetivos y no al control de procedimientos.”
• Responde al ¿Para Qué la Constituyente? con 9 puntos. En el quinto señala (Pág. 12) “...Democratización de la intermediación entre la sociedad y el Estado. Garantizar el carácter democrático de las organizaciones de intermediación entre la sociedad y el Estado (partidos políticos, asociaciones sindicales, vecinales, profesionales, empresariales y otras organizaciones no gubernamentales) estableciendo que la selección de sus directivos debe hacerse mediante elecciones universales, directas, secretas y de primer grado que garanticen la representación proporcional de las minorías.”
• Anuncia (Pág. 13) “...El ejercicio de las funciones públicas en democracias de partidos competitivos está dominado por la tensión entre la necesidad de dar respuestas a las demandas de la población, tomando en cuenta prioritariamente la capacidad de presión de los muy variados sectores (...) La Administración Pública (...) debe estar orientada a través de toda su estructura de funcionamiento, a manejar armónicamente esta tensión, mitigando sus efectos perversos.”
• Anuncia (Págs. 13 y 14) “...1) Hacer de la Administración Pública un sistema abierto, flexible y permeable a las exigencias y a los cambios en su ambiente (...) 2) Desarrollar mecanismos de comunicación e información que hagan de la Administración Pública una estructura transparente (...) 3) Que la descentralización sea parte constitutiva de la reforma (...) 4) (...) formular, implementar y evaluar las políticas públicas en función de los objetivos (...) 5) Crear en las diferentes dependencias unidades de evaluación estratégica (...) 6) (...) a) reducir capacidad discrecional de los funcionarios, para que no puedan beneficiar sesgadamente uno u otro interés, a través de la simplificación de los procedimientos administrativos (...) b) retomar el control de la Administración Pública sobre el ingreso, ascenso y egreso de su personal (...) 7) Reducir el número de Ministerios (...) 8) Reducir la rigidez de la Ley Orgánica de Administración Central...”
Equilibrio Social.
• Anuncia (Págs. 15 y 16) “...es necesario iniciar el proceso de transición de una política de corte asistencialista, compensatoria y por grupos vulnerables, hacia una política de corte integral, estructural y orientada a apoyar los esfuerzos del grupo familiar para superar su situación de pobreza (...) El Estado brindará el apoyo necesario a la familia como célula fundamental e insustituible de la sociedad (...) La situación de la población en condiciones de indigencia será enfrentada con medidas de carácter urgente sustentadas en la red social de instituciones del Estado: -Rescate, en albergues públicos, de la población indigente. –Apoyo a los jefes de hogares y a sus grupos familiares. – Atención a los desnutridos.”
• Anuncia (Pág. 17) “Exclusión escolar y desempleo juvenil: un gran reto social. (...) Programas de formación y previsión que detengan los niveles de violencia, drogadicción y embarazo precoz (...) La promoción de las empresas juveniles en áreas como el turismo y la recreación.”
• Anuncia (Pág. 17) “...logro de la igualdad y la equidad entre hombres y mujeres”
• Anuncia (Pág. 20) “...Se ampliará el papel del Estado para aunar su responsabilidad en lo docente y lo relativo a la creación y difusión cultural en todos los niveles y ramas del sistema educativo (...) La política cultural estará orientada a la formación, perfeccionamiento y seguridad social de los intelectuales, artistas y promotores culturales.”
• Anuncia (Págs. 21 y 22) “...1) Más del 45 % de los recursos del Ministerio de Educación se destina a gastos administrativos y a otros programas que no compete sostener al sector educativo y 2) La multiplicidad de gremios y el clientelismo partidista (...) La educación será un asunto de máxima prioridad (...) por ello se garantizará a los venezolanos el acceso gratuito a una educación de calidad (...) La escuela (...) será el asiento de múltiples actividades de educación continua y de carácter cultural que se llevarán a cabo en horas nocturnas, fines de semana y en período vacacional (...) Dotar de rango constitucional la autonomía universitaria, garantizando su plena vigencia”
• Anuncia (Pág. 22) “...Se establecerán programas específicos de cooperación con los gobiernos regionales, orientados a la recuperación de los espacios deportivos (...) formación de entrenadores (...) dotación apropiada de los centros deportivos y a estimular la participación...”
• Anuncia (Pág. 23) “...Las inversiones del Estado en el sector salud han disminuido (...) producto de una política soslayada de privatización (...) Los niveles de salud más elevados en los países desarrollados (...) se explican por los niveles superiores de nutrición, un medio ambiente más propicio y la adopción de comportamientos más saludables que tienen especial importancia en la preservación de la salud (...) El Estado, en el corto plazo, asumirá la recuperación y debida dotación del sistema hospitalario (...) El Estado asignará máxima prioridad a los programas de atención primaria en Salud y a la prevención y a la promoción de la salud, propiciando, promoviendo y estimulando al máximo, dentro de un proceso de real descentralización y transferencia de recursos, la participación de la sociedad civil, debidamente organizada, en los mecanismos de gestión, control y producción de los servicios de salud...”
• Anuncia (Pág. 25) “...La seguridad alimentaria es materia de Estado (...) Para incidir positivamente sobre esta materia se propone propender a la soberanía alimentaria a través de la revitalización de la agricultura (...).
• Anuncia (Págs. 25 y 26) “...Las propuestas de los sistemas de seguridad social carecen de viabilidad financiera (...) Es necesario reformular las instituciones de Seguridad Social, en particular los regímenes jubilatorios y pensionales, los cuales se fueron incrementando en la medida en que grupos laborales organizados lograron ejercer la presión suficiente para crear su marco protectivo en desmedro de los regímenes de mayor alcance y cobertura. La atención a la solución de la heterogeneidad y multiplicidad de instituciones operantes (...) no debe descansar en la mercantilización de la protección social donde el beneficio que recibe el sujeto afiliado, está determinado por su mayor o menor capacidad económica para contribuir al pago de su propia pensión o de los servicios de salud (...) La acción de gobierno tendrá como norte tutelar el bienestar y la calidad de vida de todos los habitantes del territorio nacional (...) El régimen de protección social tendrá vocación universal, solidaria, integracionista y unitaria. Se impone una Seguridad Social pensada y querida por al sociedad y, por lo tanto, concebida y desarrollada con la participación de todos los venezolanos no sólo en su definición, sino también en su ejecución y control (...) La esencia de la solidaridad radica en que la persona con suficiencia de recursos económicos aporte una cuantía proporcional a la Seguridad Social, de forma que permita brindarle atención al aportante, pero también a quienes por su debilidad económica no lo hacen o lo realizan deficitariamente.
• Anuncia (Págs. 26 y 27) “…La seguridad pública es un aspecto que requiere urgentemente de medidas que atiendan eficientemente a una población cada vez más agobiada por la inseguridad personal (…) Por ello se requiere de un conjunto de políticas a corto, mediano y largo plazo pero que, por encima de todo, sancionen eficientemente la transgresión de la Ley (…) Será objeto de especial atención lo relativo a la prevención y control del delito especialmente en nuestras ciudades donde este problema alcanza niveles de calamidad pública, así como una política carcelaria que rescate la dignidad, la noción de ciudadano y los valores humanos esenciales en el marco de un proceso de absoluta sanción a los transgresores de la ley.”
• Anuncia (Pág. 27) “…Prioritariamente se agilizarán los procedimientos jurisdiccionales para evitar la situación actual de excesivo retardo y corrupción”.
Equilibrio Económico.
• Anuncia (Pág. 29) “El binomio de concentración y monoproducción dibuja el mapa social y económico de la Venezuela actual. El tránsito del modelo rentista al productivo ha estado permanentemente mediatizado, tanto por el tipo de inserción internacional como por las políticas económicas implantadas en nuestro país. Estructuralmente sin embargo, en el país existen posibilidades y condiciones para impulsar fuentes de riqueza complementaria, a corto plazo. Entre los sectores que pueden contribuir en esta dirección destacan el sector de bienes de consumo esenciales, el de servicios esenciales y gobierno; tales sectores se caracterizan por una alta contribución al empleo nacional, aproximadamente un 80 % de la población (…) Son sectores principalmente de carácter endógeno con baja contribución a las exportaciones nacionales. Dicha política expansiva debe estar estrictamente coordinada con la política macroeconómica orientada hacia la producción.”
• Anuncia (Pág. 30) “…El modelo económico vigente ha generado en el país una desigual distribución de la riqueza (…) Dicho modelo se orientó por un privilegio al lucro y al enriquecimiento (…) Ante ésto se hace necesario desarrollar un modelo económico que permita la producción global de riqueza y la justicia en su disfrute (…) Un sistema económico humanista (…) posibilitando a los venezolanos la satisfacción de sus necesidades en correspondencia con su capacidad y esfuerzo (…) Un sistema económico autogestionario que estimule la democratización económica y las formas organizativas alternas, como cooperativas y otros tipos de asociación (…) que permita agregar valor a las mercancías, ahorrando divisas (…) Un sistema económico competitivo que (…) genere productos capaces de satisfacer las necesidades de la población y competir con las mercancías extranjeras (…) Un sistema que contemple la elevación del ahorro interno con las inversiones extranjeras.
• Anuncia (Pág. 31) “Para ejercer un control democrático, eficaz y tansparente de la función pública, se requiere la participación de todos los sectores de la sociedad. Esto comprende un proceso de descentralización del Estado y de desconcentración territorial a fin de acercar la función nacional, estadal y municipal a los ciudadanos.”
• Anuncia (Pág. 31) “Se promocionarán todas aquellas actividades productivas que, por un lado, propendan a satisfacer las necesidades básicas de la población y por el otro, permitan aumentar de manera autónoma y soberana, el grado de cooperación necesario de la economía nacional con la internacional (…) Se conformará un Sistema Nacional de Planificación participativo y democrático”
• Anuncia (Pág. 34) “Se adelantará una política de industrialización del sector metalúrgico, con énfasis en el hierro y el aluminio, a través del desarrollo intensivo de la industria de transformación (…) Se reactivará la industria de la construcción potenciando su papel dinamizador (…) Serán aplicadas políticas que aseguren el financiamiento de las actividades de la construcción, especialmente canalizando los cuantiosos recursos que ofrece la Ley de Política Habitacional y los Fondos de Jubilaciones y Pensiones.”
• Anuncia (Pág. 35) “Se aplicarán políticas y medidas para impulsar la Pequeña y Mediana Industria”
• Anuncia (Págs. 35 y 36) “Propuestas Sector V La Gran Industria. (…) Es necesario crear un clima jurídico y también sicológico que ofrezca confianza a los inversionistas extranjeros (…) La identificación de las ventajas competitivas dinámicas y su instrumentación requiere de una participación activa del Estado, creando facilidades, identificando potencialidades e incluso participando parcialmente (…) La repatriación de capitales o vuelta al país de fondos propiedad de venezolanos colocados en bancos del exterior, será estimulada mediante políticas y medidas que ofrezcan las debidas seguridades.”
• Anuncia (Pág. 36) “LINEAMIENTOS MACROECONÓMICOS. Política Fiscal. Una sana y correcta política fiscal que disminuya el déficit y haga eficiente la aplicación del gasto, es imprescindible en una gestión pública responsible. Nuestras acciones están dirigidas a: * Redimensionar la política de gasto público que incluya gastos regionales y municipales para atender las necesidades de desarrollo social, de infraestructura y servicios (…) * Los impuestos al consumo serán objeto de un continuo seguimiento, procurando que en medio del relanzamiento económico sean revisados ”
• Anuncia (Pág. 37) “Política Financiera. Establecer un clima de confianza y seguridad institucional para lograr tasas de interés que posibiliten el financiamiento de la producción nacional (…) Política cambiaria (…) Lograr una disciplina macroeconómica requiere de un ambiente de poder compartido, cuyas contradicciones sean resueltas con el diálogo entre los diversos actores…”
Equilibrio Territorial.
• Anuncia (Pág. 40) “…Plan de Ocupación y Ordenamiento del Territorio. El Estado localizará en él sus políticas para materializar un estilo de desarrollo que privilegie la actividad económica en correspondencia con la vocación y potencial internos”
• Anuncia (Pág. 40) “Tierras Agrícolas. (…) El Estado articulará las políticas para el abastecimiento y la formación de precios, así mismo, dinamizará el sector a través de una justa asignación de los recursos. El Estado velará por la equidad en las relaciones de comercialización…”
Equilibrio Mundial.
• Anuncia (Pág. 48) “La reorganización sustantiva del Servicio Exterior Externo e Interno, instaurando un sistema de excelencia, meritocracia y alto profesionalismo.”
AHÍ QUEDA ESO.
miércoles, 1 de mayo de 2013
Dialogo necesario, gobierno y gobernabilidad.
Hace algunas semanas, durante una reunión en la que participaban varios oficialistas vinculados a una oficina de gobierno subnacional en Venezuela, uno de ellos me dijo "lo único que necesita este gobierno es copiar al gobierno nacional, hacer todo lo que hizo Chávez, imitar su modelo de gestión" y otro del grupo calificaba de neoliberal cualquier discurso vinculado con la eficiencia, incluyendo la idea de contratar consultoría (como la que ofrezco) para mejorar las organizaciones de servicio público, "más socialismo y menos eficiencia" llegó a decirme. También justificaban abiertamente que se prescindiera de los "elementos" que dentro del gobierno no estaban comprometidos con la Revolución, es decir, que fueran cesados en sus puestos como funcionarios públicos (en la reunión todos eran profesionales de diversas áreas, ninguno ajeno a las experiencias de gobierno). Ya no me invitaron a más reuniones.
Hace algunos meses estuve en otra reunión con unos amigos, todos o casi todos simpatizantes de oposición, en la que se trataba el asunto del chavismo como un simple ejercicio operativo y maquiavélico de los hermanos Castro, claramente volcados a tomar posesión de las fuentes de renta venezolana, con la connivencia de unos militares corruptos y genuflexos, más una plutocracia inepta para gobernar bajo el manto del amor al pueblo. Muchos en este grupo confiesan no tener amigos chavistas y justifican el asunto en la necesaria confluencia de intereses e interpretaciones que debe presentarse entre amigos. La noche fue agitada porque se criticó a un reconocido deportista (podría haber sido cantante, empresario, cura, cualquier cosa...) por su cercanía con el chavismo, justificándolo a partir de la "venta" de su moral para servir a los intereses del régimen. Yo intenté justificar que, de ser antichavista o, al menos de no ser chavista, hubiese sido reconocido por ellos en su dimensión deportiva, trascendente, nacionalista. No hubo acuerdo.
Comento acerca de estas reuniones para ejemplificar con sencillez dos visiones completamente contrapuestas de lo que pareciera ser una misma realidad y las dificultades de interacción dialógica a partir de ellas. En las capacidades de estas personas para interactuar unos con otros sin agredirse se podrían medir las condiciones de nuestro país para resolver sus problemas futuros sin graves dosis de violencia.
El chavismo se acostumbró a una forma de diálogo cuasi cerrado, cargado de autoreferencias, hilado a partir de un conjunto de lugares comunes "...patria, socialismo, revolución, bolívar, chávez, igualdad, pueblo, burguesía, oligarquía, amor, verdad, participación protagónica, comuna, golpe..." Por razones de coyuntura que quizá ya no vale la pena recordar, Chávez se negó a recibir información que no hubiese pasado por el lente revolucionario, que no hubiese sido pre digerida. El concepto de crítica inherente al materialismo dialéctico era pospuesto, más o menos permanentemente, por los supuestos típicos de la guerra. Al existir un enemigo, la verdad no resulta muy conveniente (y por eso, por los "enemigos" las experiencias de socialismo científico suelen terminar reprimiendo y excluyendo a una buena parte de la sociedad, a la que se considera traidora y apátrida).
Los herederos del chavismo, tras los éxitos del Líder (que ahora resulta más incuestionable que antes y referirse mal a su gobierno comienza a ser percibido más que como oposición política, como simple herejía) han venido construyendo un supuesto diálogo, porque el Estado es tan grande y complejo, que hay múltiples perspectivas aún dentro del esquema de "partido único", múltiples grupos e intereses que requieren muchas horas de reuniones, representaciones, intercambios, pregúntale tú que lo conoces bien, búscame a nosequien para que hable con nosecual, que ellos trabajaron juntos en nosedonde...Todo agilizado y filtrado por el sistema de símbolos coherente y unitario, con sus significantes -la lista de lugares comunes sin la que resulta casi imposible hablar con nadie de un tema de gobierno o de política - y significados no tan comunes, una relación más difícil de concretar a pesar de los esfuerzos de miles de intelectuales contratados o intrínsecamente motivados para construir las bases ideológicas del socialismo del siglo XXI, algo que pareciera seguir pendiente o, de haberse logrado, está aún sobrecargado de peligrosas contradicciones.
Del lado opositor, muchos se acostumbraron durante años a un diálogo que seguía las reglas heredadas del pacto de punto fijo, la articulación de intereses y la cercanía cultural a partir de valores como democracia, libertad, consensos, gestión pública, descentralización...Ciertamente parecieran estar mejor entrenados para la diversidad, pero solo los más viejos con la habilidad de enfrentarse a los acordes ideológicos del marxismo, que parecía haber sido desechado definitivamente a partir de la caída del Muro de Berlín (como corolario a la asimilación corporativista de los movimientos sindicales venezolanos y la "pacificación" de los movimientos guerrilleros).
Ahora, apurados por la muerte del Gran Líder (que imposibilitaba cualquier diálogo que no fuera "chavezcéntrico") los actores se ven impelidos a acordar asuntos básicos: la convivencia, el crimen no político, los suministros elementales de las mesas, las alacenas y las neveras de los hogares, las leyes que más impactan la cotidianidad...sin considerar los más espinosos, como de cuál carga ideológica lleva la educación en las escuelas básicas, cuál modelo de organización de las relaciones productivas y laborales o cuál modelo para el desenvolvimiento de la sociedad civil (cada vez más partidizado y mediatizado como articulación del Estado cívico-militar-revolucionario). Esta fuerza de articulación, con sus elementos centrípetos, vinculantes, cercanos a los aspectos menos etéreos de la realidad, se mezcla con las fuerzas centrífugas de explicaciones sin convergencia, de monólogo de verdad única, de vamos a querernos como hermanos de la misma patria, a pesar que tú eres una porquería, que muriera primero antes que ser como tú y lo que dices vale menos que nada para mí.
El gobierno pareciera haber salido debilitado de la pasada jornada electoral. No es solo un asunto de posibles fraudes y dificultades para elevar la credibilidad en los poderes públicos. Es, aún más allá, un asunto de interpretar la mayoría (a partir de ese 50,8%) como una patente de corso para la exclusión de la otra mitad, se sigue hablando "del pueblo chavista" como si fueran todos y de la patria socialista como reafirmación sin retorno, como si todo hubiese sido una clara demostración de que seguimos la senda de todos, que "pueblo" solo hay de un lado, quizá muy de vez en cuando se les pida a los otros que al menos no jodan, que no molesten, que dejen hacer, ejemplificando esa costumbre de escasa interacción entre polos, ya con más de una década de arraigo.
Si a esto se une que el gobierno, como función básica de la sociedad, expande su rango de actuación a TODO lo que se le ocurra, de un modo burocrático y simplista (si quiero cambiar una realidad, amenazo al que considero productor ineficaz en la situación actual y anuncio la creación de empresas, institutos, comisiones, servicios, fundaciones o incluso ministerios para producir lo que ahora me molesta por no estar bien producido, como yo creo y en los precios que yo creo que debe ser producido). Nadie del mismo gobierno pareciera cuestionar (al menos no de manera impactante) las posibilidades del Estado para producir soluciones eficientes en áreas más típicas de su desempeño (orden público, seguridad, justicia, servicios domiciliarios, limpieza, formación de oficio, empleo formal, moneda sin inflación...) como para abordar la producción eficiente de mercancías ajenas a estas funciones (automóviles, alimentos, llantas, teléfonos, maquinarias, servicios bancarios, seguros, servicios marítimos y aéreos de transporte, hostelería, restauración y un largo etcétera). Cualquier discurso de gestión es una larga lista de triunfos sobre los retos que, casi siempre, involucran el interés de los enemigos de acabar con sus logros. El gobierno, impulsado por el maná petrolera, alimentó al monstruo y lo hizo crecer, sin control alguno por parte de la sociedad, que ahora es protagónica, pero no crítica, es dueña del país (ahora Venezuela es de todos), pero no si se opone al gobierno y dueña pero no de medios para producir, que están más corporativizados que nunca, en la maraña de organizaciones estatales que hacen todo un poco más nuestro...El gobierno, rodeado de sus fuentes de autoreferencia, ajeno a cualquier interacción con lo adverso, llega a creerse sus propias mentiras (suponiendo que a veces, en medio de los rollos de gestión pública en Venezuela, antes, ahora y mañana, había, hay y seguirá habiendo mentiras).
Así, lo que para unos es el mejor gobierno que ha existido en la historia republicana (incluyendo sus antecedentes pre republicanos)el gobierno que refundó la patria, el único que realmente trajo la felicidad al pueblo, para otros es un ejemplo de populismo caudillesco rentístico y corrupto, dilapidador de casi tres lustros de altos precios petroleros, que no generaron renovación alguna en nuestras capacidades productivas para enfrentar un futuro sin petróleo, como ya se comienza a saber de manera más dramática pese a las acusaciones de guerra. Por ejemplo, hace años que se acusa al sabotaje interno como causa principal de un servicio eléctrico colapsado, con tarifas desfasadas, sin incentivos ni condiciones para desarrollar capacidad gerencial compleja, sin auténticos planes de inversión con vocación de mediano y largo plazo, algo que quizá pasa más inadvertido en PDVSA que vende un producto a precios internacionales marcadamente especulativos, pero que en las instalaciones eléctricas puede resultar un aspecto crítico. En última instancia, si fuese ese el motivo -el sabotaje- no pareciera que nadie explique en qué han terminado varios planes de intervención, incluyendo fuerza militar involucrada. A veces es difícil jugar a que no existe memoria de gestión pública. Con un nivel mínimo de autocrítica, de uso de indicadores para evaluar y explicar situaciones problema, la calidad del gobierno aumentaría, aunque quizá se revelarían menos viables algunas inconsistencias discursivas.
Y llegamos al tema de la gobernabilidad. Tratándose de un juego de poderes limitados y relativizados por el poder de otros, unos y otros mueven sus cartas, pero aún como si fuesen partidas diferentes. El gobierno no tiene la menor idea de lo que es diálogo complejo. Ya es suficientemente complicado administrar el monstruo, con sus mil cabezas poseídas aquí y allá, con los grupos y corrientes de poder luchando en el caldo caliente del postchavismo, con discursos que aparentan aglutinar con facilidad a unos y otros, pero que se fisuran y tiemblan en los procesos de asignación de cuotas de poder y en las faenas presupuestarias y financieras con las que suele cachetearnos la realidad.
La oposición, que evolucionó desde "retirarse de los procesos electorales porque eran abusivos" a "no nos sacarán jamás del parlamento" y "seguiremos la lucha" también vive dudas importantes sobre la articulación y el diálogo. Muchos lo consideran una traición, por considerar ilegítimo al régimen. Otros negocian posiciones a partir de los espacios de poder que anticipan del porvenir. Algunos ven la llegada del cambio como una oportunidad para hacer los mismos negocios que ahora están haciendo frente a su cara los amigos "rojos".
Mientras tanto, un gran grupo de ciudadanos de ambos bandos, muchos desciudadanizados desde hace décadas, intenta ver cómo se va a resolver en el país lo que a veces no se ha terminado de resolver en la casa, en la escuela o en la oficina, el pleito con mis hermanos, mis vecinos, mis colegas "diferentes".
¿Qué tanto vale la guerra como amenaza? Conozco a más de uno que hace lecturas políticas que incluyen la guerra y anticipan incluso cifras vinculadas al conflicto. Conozco a quienes piensan que los estamentos del poder (ejemplificado por cadenas) nunca podrán ser disueltos sin un enfrentamiento violento. A los que cada vez valoramos más la forma que el fondo, la simple idea de no caernos a golpes más que lo discutido es lo que nos motiva a limitar esta sordera, la deriva de las autoreferencias. Sin ser neutrales. Ese es el reto. Poder hablar y decirnos las cosas que no nos gusta escuchar sin necesidad de enemistarnos.
Confieso que solo comencé a pensar así, luego que tuve hijos. Otros, más avanzados que yo, tienen quizá más cultura familiar del diálogo tolerante y la no violencia. Ojalá haya muchos de lado y lado.
Hace algunos meses estuve en otra reunión con unos amigos, todos o casi todos simpatizantes de oposición, en la que se trataba el asunto del chavismo como un simple ejercicio operativo y maquiavélico de los hermanos Castro, claramente volcados a tomar posesión de las fuentes de renta venezolana, con la connivencia de unos militares corruptos y genuflexos, más una plutocracia inepta para gobernar bajo el manto del amor al pueblo. Muchos en este grupo confiesan no tener amigos chavistas y justifican el asunto en la necesaria confluencia de intereses e interpretaciones que debe presentarse entre amigos. La noche fue agitada porque se criticó a un reconocido deportista (podría haber sido cantante, empresario, cura, cualquier cosa...) por su cercanía con el chavismo, justificándolo a partir de la "venta" de su moral para servir a los intereses del régimen. Yo intenté justificar que, de ser antichavista o, al menos de no ser chavista, hubiese sido reconocido por ellos en su dimensión deportiva, trascendente, nacionalista. No hubo acuerdo.
Comento acerca de estas reuniones para ejemplificar con sencillez dos visiones completamente contrapuestas de lo que pareciera ser una misma realidad y las dificultades de interacción dialógica a partir de ellas. En las capacidades de estas personas para interactuar unos con otros sin agredirse se podrían medir las condiciones de nuestro país para resolver sus problemas futuros sin graves dosis de violencia.
El chavismo se acostumbró a una forma de diálogo cuasi cerrado, cargado de autoreferencias, hilado a partir de un conjunto de lugares comunes "...patria, socialismo, revolución, bolívar, chávez, igualdad, pueblo, burguesía, oligarquía, amor, verdad, participación protagónica, comuna, golpe..." Por razones de coyuntura que quizá ya no vale la pena recordar, Chávez se negó a recibir información que no hubiese pasado por el lente revolucionario, que no hubiese sido pre digerida. El concepto de crítica inherente al materialismo dialéctico era pospuesto, más o menos permanentemente, por los supuestos típicos de la guerra. Al existir un enemigo, la verdad no resulta muy conveniente (y por eso, por los "enemigos" las experiencias de socialismo científico suelen terminar reprimiendo y excluyendo a una buena parte de la sociedad, a la que se considera traidora y apátrida).
Los herederos del chavismo, tras los éxitos del Líder (que ahora resulta más incuestionable que antes y referirse mal a su gobierno comienza a ser percibido más que como oposición política, como simple herejía) han venido construyendo un supuesto diálogo, porque el Estado es tan grande y complejo, que hay múltiples perspectivas aún dentro del esquema de "partido único", múltiples grupos e intereses que requieren muchas horas de reuniones, representaciones, intercambios, pregúntale tú que lo conoces bien, búscame a nosequien para que hable con nosecual, que ellos trabajaron juntos en nosedonde...Todo agilizado y filtrado por el sistema de símbolos coherente y unitario, con sus significantes -la lista de lugares comunes sin la que resulta casi imposible hablar con nadie de un tema de gobierno o de política - y significados no tan comunes, una relación más difícil de concretar a pesar de los esfuerzos de miles de intelectuales contratados o intrínsecamente motivados para construir las bases ideológicas del socialismo del siglo XXI, algo que pareciera seguir pendiente o, de haberse logrado, está aún sobrecargado de peligrosas contradicciones.
Del lado opositor, muchos se acostumbraron durante años a un diálogo que seguía las reglas heredadas del pacto de punto fijo, la articulación de intereses y la cercanía cultural a partir de valores como democracia, libertad, consensos, gestión pública, descentralización...Ciertamente parecieran estar mejor entrenados para la diversidad, pero solo los más viejos con la habilidad de enfrentarse a los acordes ideológicos del marxismo, que parecía haber sido desechado definitivamente a partir de la caída del Muro de Berlín (como corolario a la asimilación corporativista de los movimientos sindicales venezolanos y la "pacificación" de los movimientos guerrilleros).
Ahora, apurados por la muerte del Gran Líder (que imposibilitaba cualquier diálogo que no fuera "chavezcéntrico") los actores se ven impelidos a acordar asuntos básicos: la convivencia, el crimen no político, los suministros elementales de las mesas, las alacenas y las neveras de los hogares, las leyes que más impactan la cotidianidad...sin considerar los más espinosos, como de cuál carga ideológica lleva la educación en las escuelas básicas, cuál modelo de organización de las relaciones productivas y laborales o cuál modelo para el desenvolvimiento de la sociedad civil (cada vez más partidizado y mediatizado como articulación del Estado cívico-militar-revolucionario). Esta fuerza de articulación, con sus elementos centrípetos, vinculantes, cercanos a los aspectos menos etéreos de la realidad, se mezcla con las fuerzas centrífugas de explicaciones sin convergencia, de monólogo de verdad única, de vamos a querernos como hermanos de la misma patria, a pesar que tú eres una porquería, que muriera primero antes que ser como tú y lo que dices vale menos que nada para mí.
El gobierno pareciera haber salido debilitado de la pasada jornada electoral. No es solo un asunto de posibles fraudes y dificultades para elevar la credibilidad en los poderes públicos. Es, aún más allá, un asunto de interpretar la mayoría (a partir de ese 50,8%) como una patente de corso para la exclusión de la otra mitad, se sigue hablando "del pueblo chavista" como si fueran todos y de la patria socialista como reafirmación sin retorno, como si todo hubiese sido una clara demostración de que seguimos la senda de todos, que "pueblo" solo hay de un lado, quizá muy de vez en cuando se les pida a los otros que al menos no jodan, que no molesten, que dejen hacer, ejemplificando esa costumbre de escasa interacción entre polos, ya con más de una década de arraigo.
Si a esto se une que el gobierno, como función básica de la sociedad, expande su rango de actuación a TODO lo que se le ocurra, de un modo burocrático y simplista (si quiero cambiar una realidad, amenazo al que considero productor ineficaz en la situación actual y anuncio la creación de empresas, institutos, comisiones, servicios, fundaciones o incluso ministerios para producir lo que ahora me molesta por no estar bien producido, como yo creo y en los precios que yo creo que debe ser producido). Nadie del mismo gobierno pareciera cuestionar (al menos no de manera impactante) las posibilidades del Estado para producir soluciones eficientes en áreas más típicas de su desempeño (orden público, seguridad, justicia, servicios domiciliarios, limpieza, formación de oficio, empleo formal, moneda sin inflación...) como para abordar la producción eficiente de mercancías ajenas a estas funciones (automóviles, alimentos, llantas, teléfonos, maquinarias, servicios bancarios, seguros, servicios marítimos y aéreos de transporte, hostelería, restauración y un largo etcétera). Cualquier discurso de gestión es una larga lista de triunfos sobre los retos que, casi siempre, involucran el interés de los enemigos de acabar con sus logros. El gobierno, impulsado por el maná petrolera, alimentó al monstruo y lo hizo crecer, sin control alguno por parte de la sociedad, que ahora es protagónica, pero no crítica, es dueña del país (ahora Venezuela es de todos), pero no si se opone al gobierno y dueña pero no de medios para producir, que están más corporativizados que nunca, en la maraña de organizaciones estatales que hacen todo un poco más nuestro...El gobierno, rodeado de sus fuentes de autoreferencia, ajeno a cualquier interacción con lo adverso, llega a creerse sus propias mentiras (suponiendo que a veces, en medio de los rollos de gestión pública en Venezuela, antes, ahora y mañana, había, hay y seguirá habiendo mentiras).
Así, lo que para unos es el mejor gobierno que ha existido en la historia republicana (incluyendo sus antecedentes pre republicanos)el gobierno que refundó la patria, el único que realmente trajo la felicidad al pueblo, para otros es un ejemplo de populismo caudillesco rentístico y corrupto, dilapidador de casi tres lustros de altos precios petroleros, que no generaron renovación alguna en nuestras capacidades productivas para enfrentar un futuro sin petróleo, como ya se comienza a saber de manera más dramática pese a las acusaciones de guerra. Por ejemplo, hace años que se acusa al sabotaje interno como causa principal de un servicio eléctrico colapsado, con tarifas desfasadas, sin incentivos ni condiciones para desarrollar capacidad gerencial compleja, sin auténticos planes de inversión con vocación de mediano y largo plazo, algo que quizá pasa más inadvertido en PDVSA que vende un producto a precios internacionales marcadamente especulativos, pero que en las instalaciones eléctricas puede resultar un aspecto crítico. En última instancia, si fuese ese el motivo -el sabotaje- no pareciera que nadie explique en qué han terminado varios planes de intervención, incluyendo fuerza militar involucrada. A veces es difícil jugar a que no existe memoria de gestión pública. Con un nivel mínimo de autocrítica, de uso de indicadores para evaluar y explicar situaciones problema, la calidad del gobierno aumentaría, aunque quizá se revelarían menos viables algunas inconsistencias discursivas.
Y llegamos al tema de la gobernabilidad. Tratándose de un juego de poderes limitados y relativizados por el poder de otros, unos y otros mueven sus cartas, pero aún como si fuesen partidas diferentes. El gobierno no tiene la menor idea de lo que es diálogo complejo. Ya es suficientemente complicado administrar el monstruo, con sus mil cabezas poseídas aquí y allá, con los grupos y corrientes de poder luchando en el caldo caliente del postchavismo, con discursos que aparentan aglutinar con facilidad a unos y otros, pero que se fisuran y tiemblan en los procesos de asignación de cuotas de poder y en las faenas presupuestarias y financieras con las que suele cachetearnos la realidad.
La oposición, que evolucionó desde "retirarse de los procesos electorales porque eran abusivos" a "no nos sacarán jamás del parlamento" y "seguiremos la lucha" también vive dudas importantes sobre la articulación y el diálogo. Muchos lo consideran una traición, por considerar ilegítimo al régimen. Otros negocian posiciones a partir de los espacios de poder que anticipan del porvenir. Algunos ven la llegada del cambio como una oportunidad para hacer los mismos negocios que ahora están haciendo frente a su cara los amigos "rojos".
Mientras tanto, un gran grupo de ciudadanos de ambos bandos, muchos desciudadanizados desde hace décadas, intenta ver cómo se va a resolver en el país lo que a veces no se ha terminado de resolver en la casa, en la escuela o en la oficina, el pleito con mis hermanos, mis vecinos, mis colegas "diferentes".
¿Qué tanto vale la guerra como amenaza? Conozco a más de uno que hace lecturas políticas que incluyen la guerra y anticipan incluso cifras vinculadas al conflicto. Conozco a quienes piensan que los estamentos del poder (ejemplificado por cadenas) nunca podrán ser disueltos sin un enfrentamiento violento. A los que cada vez valoramos más la forma que el fondo, la simple idea de no caernos a golpes más que lo discutido es lo que nos motiva a limitar esta sordera, la deriva de las autoreferencias. Sin ser neutrales. Ese es el reto. Poder hablar y decirnos las cosas que no nos gusta escuchar sin necesidad de enemistarnos.
Confieso que solo comencé a pensar así, luego que tuve hijos. Otros, más avanzados que yo, tienen quizá más cultura familiar del diálogo tolerante y la no violencia. Ojalá haya muchos de lado y lado.